miércoles, 7 de marzo de 2012

MODESTO ROBLES, LIDER SINDICAL O PRESIDENTE DE PARTIDO

(Comentario que pasa en el noticiario nocturno de Megacable)

La Secretaría de Salud ha adolecido -desde siempre- de recursos humanos con trabajo de base definitiva, así que una gran cantidad de empleados lo hace mediante contratos continuos de menos de 6 meses –con el objeto de evitar la antigüedad- , sustituciones con salarios mínimos, empleos temporales mal pagados, sin protección social; médicos, enfermeras, administrativos, intendentes, en algunos casos, llevan mas de diez años haciéndolo de esta manera sin que se les pueda dar un trabajo con base definitiva.

Tales bases definitivas se asignan por la federación, que fue el caso a finales del sexenio pasado. Habitualmente, el sindicato reparte el 50% y la secretaría de Salud el otro 50, se esperaría queesos empleos definitivos les tocaran, al menos, a quienes tienen mayor antigüedad con Empleos temporales. No fue así, apareció el influyentismo, el amiguismo, la repartición de bases se dio con otros criterios, menos el de los méritos. Estos trabajadores han emprendido una demanda contra la Secretaría de salud. El sindicato del Instituto de salud, por su parte, se ha deslindado del asunto. No es su problema, ha dicho su secretario general Modesto Robles, que se supone despacha en La Paz como secretario general del sindicato del I.S y en Los Cabos
como Presidente del PRI.

Es la historia de casi todos los líderes sindicales, usan al sindicato para saltar a otras posiciones políticas de tal manera que al llenarse de compromisos políticos, la defensa de los trabajadores pasa a segundo plano o lo que es peor, sus acciones al interior del sindicato pueden llevar el
interés del puesto político que persiguen, en este caso, la presidencia del PRI de Los Cabo, no es de extrañar entonces, que los trabajadores que hoy reclaman las bases hayan sido excluidos porque, el sindicato otorgó bases inducido por otros intereses y no por los méritos de los trabajadores.

El secretario de salud, ha enfrentado la demanda de un hecho en el que no participó, no fue a su administración a quien le correspondió otorgar esos empleos de base. El líder sindical, Modesto Robles, desde su puesto de presidente del PRI de Los Cabos, mientras los trabajadores contratan
abogado que los defienda, se lava las manos porque el ya ligó empleo, ya está en las grandes ligas de la política sudca, de ahí a una diputación, una regiduría, cualquier cosa, es pan comido.

CANDIDATOS Y EL EMPOBRECIMIENTO DE LA DEMOCRACIA SUDCALIFORNIANA

Reacia a la autocrítica, la clase política sudcaliforniana entra en un nuevo periodo electoral en el que los partidos designan, sin mucho debate, sin capacidad pare verse las entrañas, mediante los amarres del partido –en petit comité-, a las figuras que ya han pasado una y otra vez por el tamiz
del sufragio sin mayor rendición de cuentas; con más confianza en la amnesia del electorado que en sus antecedentes; con mas confianza en la generosidad del sistema electoral que en su capacidad para convencer electores. Demasiados senadores, demasiados diputados para un estado de poco más de medio millón de habitantes, una sobrerrepresentación que hace mucho se ha convertido en una lacra, que se mantiene a pesar de las protestas de la ciudadanía que aboga por la desaparición de la cámara de senadores y de los candidatos plurinominales.
Quizás mas que en otras ocasiones, el sistema de partidos anda por un lado, el elector por otro. Los partidos vuelven a poner en consideración cartuchos quemados y personajes que pueden apelar a un grupo, un gremio, un capillita para hacerse de unos pocos votos. Los partidos confían en un triunfo solo porque sus adversarios son peores. A punto de presentar sus candidaturas, no hay una sola declaración interesante, ningún planteamiento digno de tomarse en cuenta. Las campañas internas que culminaron con el registro de candidatos “de unidad” se hicieron muy internamente y los que hicieron giras, visitas, entrevistas no pasaron de las promesas del esfuerzo y de las frases grandilocuentes y patrióticas. Promesas generales –muy generales- de “mejorar la calidad de vida de la población” “impulsar el empleo remunerativo” “luchar por la educación” “impulsodel turismo”. Después de este periodo pálido y parco de precandidaturas y de la
insólita veda acordada con el IFE, esperemos que al menos den –los políticos- material para comentar.
Unos que no se manifiestan porque tienen mucha cola que les pisen; otros pasan tan desapercibidos por falta de brillantez y exceso de lugares comunes; otros que se vuelven a presentar sin hacer un necesario acto de contrición; otros, cargados con su tambache de cinismo se aprestan a esperar, de perdida una plurinominal que los mantenga en el candelero. Bastan unos ejemplos:
El PAN, Carlos Mendoza “El Picore”. Tan indefinido como su propio apodo aunque tiene un
curriculum impresionante. Estudios en el extranjero y una hoja de servicios que inicia en la alta burocracia mexicana para arribar al terruño como Delegado del IMSS en tiempos panistas. Como todo mundo sabe, hijo del primer gobernador constitucional del Estado Ángel César Mendoza, un hombre respetado y con larga trayectoria en el PRI, de los pocos políticos que ese partido puede presumir, mostrar y enorgullecerse, por eso –sobre todo por eso- extraña el camino panista de los primeros pasos políticos en el Estado de Carlos Mendoza. De la Delegación del IMSS, Carlos Mendoza renuncia al puesto para ser coordinador de campaña del actual gobernador. El triunfo de Covarrubias lo lleva a ocupar la Secretaría General de Gobierno, cargo que desempeña unos cuantos meses, al que renuncia debido a su aspiración al senado, hasta entonces, se afilia al PAN.
Muy lejos del carisma del padre, Mendoza parece más un tecnócrata asimilado a la filosofía –así le llaman- administrativa del panismo que se asienta en un liberalismo de clase y tiene su respaldo cultural en la literatura de superación personal, el endiosamiento del liderazgo y las trampas de la “calidad”, todo esto, muy lejos del nacionalismo revolucionario y del regionalismo a ultranza que practicó su padre.
Ya panista, emprende una campaña al interior del PAN, no exento de críticas de panistas tradicionales que reclaman a su partido la inclusión de Mendoza Davis en la fórmula senatorial. Difícil situación de los críticos panistas contra los recién conversos que se han aferrado a las
candidaturas en juego, pues los ecos de tales críticas llegan directamente al gobernador Covarrubias, de obvia reciente conversión al PAN.
Arturo de la Rosa. Por si fuera poco, el PAN ha tenido que soportar las ambiciones de De la Rosa para ocupar una candidatura a uno de los escaños del Congreso de la Unión. Al igual que Covarrubias, del PRD se pasó al PAN e inmediatamente, con el triunfo del grupo político que compitió con las siglas de este partido, ocupó la secretaría particular del gobernador.
Diputado local por el PRD por la XI legislatura, De la Rosa fue acusado por otros diputados de apropiarse de al menos seis millones de pesos. Poco se ha sabido del desarrollo y destino de la investigación. Como se puede ver, la acusación no representó ningún obstáculo para ocupar un cargo en el gobierno actual mucho menos para posicionarse como candidato a una de las
diputaciones en juego.
Es obvio que el activismo político de De la Rosa molesta a los panistas de larga data, a los doctrinarios, los cuales, igual que en el caso de Mendoza Davis, han tenido que doblegarse ante los recién conversos porque gracias a estos, se mantienen en el poder.

En el PRD las cosas no están mejor y van de nuevo con las caras conocidas, que nunca hicieron
una autocrítica de su pertenencia y connivencia con el gobierno de Narciso Agúndez, un acto necesario especialmente ahora que las lacras ha salido a relucir, con los casos de exfuncionarios de la administración perredista que han sido llamados a cuentas, el más reciente, Antonio Alcántar.
Víctor Manuel Castro Cosío. No termina aun su periodo al frente de una diputación federal por el
II distrito electoral cuando ya se ha apuntado para la candidatura al senado.
Es un perredista formado en los cuadros de la izquierda, en su juventud, militante furibundo contra el sistema. Ocupó la Secretaría de Educación Pública con el triunfo de Leonel Cota. Posteriormente fue Presidente Municipal de La Paz y luego, con el apoyo de Narciso Agúndez, diputado federal.
Se constituyó en el sexenio anterior en valedor de un gobierno sumamente cuestionado por latrocinios varios. A pesar de su fama de hombre íntegro, ha sido parte fundamental en la debacle del PRD en el estado, sin embargo, no ha emitido ni un ápice de autocrítica, mucho menos ha tenido la capacidad para deslindarse del pseudoizquierdismo que inundó a su partido.
Trascendieron sus constantes roces tanto con Leonel Cota como con Rosa Delia Cota, su sucesora en la Presidencia Municipal de La Paz, quien incluso llegó a pedir el voto en su contra cuando el Prof. Castro Cosío compitió por la diputación que hoy ostenta, en esa ocasión, la votación en el
municipio de La Paz fue tan exigua que su triunfo fue obra del perredismo cabeño. Llama la atención que, hoy con Rosa Delia Cota en la dirigencia del PRD, Castro Cosío pueda erigirse como candidato a senador.
El desastre electoral pasado del PRD dio por resultado que los restos del partido fueran recogidos por el grupo que ganó la presidencia municipal de Los Cabos, lo poco que salvaron del naufragio. Así las cosas, es ese grupo quien detenta el poder en un partido que tiene pocas posibilidades de
alzarse con el triunfo que no sea una posición plurinominal.
Extraña ver a Castro Cosío en esta politiquería que han montado Rosa Delia y los Agúndez de Los Cabos, que se han apoderado de un partido que poco tiene de izquierda. No se pueden descartar compromisos adquiridos en todos los años de brega política del Profesor para servir a los intereses de un PRD desgastado y corrompido al cabo de dos sexenios en el poder. Un perredismo cuyo poder de oposición, apenas le sirve, como una muralla de contención para evitar llamar a cuentas al exgobernandor Narciso Agúndez que permanece amparado.
Castro Cosío tendría mucho que explicar no solo a la sociedad a la que solicita su voto, sino al izquierdismo genuino, su posición respecto de los casos de corrupción de Jáuregui, Ibarra, Díaz, Porras y Alcántar, sus correligionarios y miembros del mismo gobierno al que apoyó. Asimismo sus opiniones acerca del gobierno de Narciso Agúndez y de los errores del partido, las causas que lo llevaron a su casi extinción. Y entonces sí, pedir el voto.
En el PRI ya se tenían las candidaturas de unidad con sus mezclas de priismo mas o menos
novedoso con dinosaurios del ava nzado jurásico. El novel Ricardo Barroso y el septuagenario Isaías G. Cuevas para la senaduría; Martínez Mora en el papel del nuevo PRI, acompañado de un recuerdo del viejo partidazo, Cota Osuna, para las diputaciones. La prueba del que el PRI no puede prescindir de la vieja guardia tan poderosa que, en contra de los intereses del partido, siguen apareciendo en las boletas electorales; la constatación de que los priistas ya maduros aun requieren de andaderas.
En eso estaban, en el festín de las "candidaturas de unidad" cuando apareció Jesús Flores que también aspiraba. Flores se había caracterizado por emprender una lucha casi heroica cuando el partido fue reducido a su mínima expresión con el Leonelazo del 99, cuando los priistas huían y se escondían, Jesús Flores era de los que se constituía, en Los Cabos, como una oposición al
leonelato. De ahí que sus aspiraciones se antojaban justas.
Cuando parecía que el gozo se dirigía al pozo, una estratagema –de esas para las que el PRI se pinta solo-, extraída de los amarillentos catálogos de chascos, trucos y embelecos, advirtieron que a Jesús Flores le faltaban unos requisitos fundamentales en su registro, los estatutos se aplicaron, Jesús Flores quedó fuera de la convocatoria y evitó así al PRI, tener que ir a una consulta. La fiesta siguió y Flores hizo gala de la capacidad de un priista para aplicar la fuerte presión dentaria sobre sus propias gónadas, es decir, lo que antiguamente se llamó, disciplina de partido. Se movió y no salió en la foto.
Al no competir con gente como Jesús Flores, el PRI se apunta a la elección con –como bien apunta el escritor Edmundo Lizardi: “acomodaticios surfers de la “ola” de Peña Nieto, su única tablita de salvación”.

Los partiditos. Ya cuando un partido de estos, llámese Convergencia –o Movimiento Ciudadano-
PT, Verde, el Partido de los Carballo o el de la Gordillo, se atreven a candidatear a Leonel Cota –que merece una editorial aparte- no hay mucho que decir de la clase política sudcaliforniana hoy en día tan mezclada y como llegaron, en esta etapa de transición, a parecerse tanto. No hay diferencias por eso es que cualquiera puede saltar a cualquier partido sin que se note.
Ante este panorama de candidatos insípidos, trastos usados y vejestorios del precámbrico, la sociedad votante no tiene mucho más de donde seleccionar, de tal manera que lo más seguro es que la abstención aparezca como la gran triunfadora y los candidatos sean elegido por un mínimo de ciudadanos modelos que mantienen la llama de la esperanza o de acarreados que venden su
voto al mejor postor, lo que empobrece mas aun la democracia sudcaliforniana.

lunes, 13 de febrero de 2012

BARROSO E ISAIAS, UNA METAFORA DEL PRI

Introducción. El sistema Pri-gobierno sudcaliforniano sufrió primero una derrota, que luego sufriría, a principios de siglo, en el plano nacional. El derrumbe fue total. La militancia más sobresaliente se vio envuelta en acusaciones por el nuevo gobierno, cárcel y escarnio soportaron sus principales dirigentes, otros, sin poder vivir fuera del presupuesto, optaron por ingresar a las filas de los recién conversos al neoperredismo de Leonel Cota y se incorporaron al gobierno; otros, salieron del estado en busca de mejores aires; algunos –se dice- pactaron con el nuevo gobierno, se conformaban con no ser perseguidos y muchos se agazaparon, se mimetizaron en extrañas formas. Pocos, muy pocos sacaron pecho y comprendieron que eran tiempos de oposición, una situación inédita para el partido que lo ganaba todo en BCS.

El primer sexenio perredista fue aciago para el antiguo partido de estado. Sin el jefe nato, sin posiciones relevantes, sin escaños en el congreso, sin dinero, sin los jilgueros habituales, incluso, sin sede; un PRI itinerante, escasamente concurrido era sostenido por algunos valedores con más canguelo que ideas de cómo volver colocar el viejo partidazo en los primeros planos de la política local. La vieja generación de priistas, los llamados dinosaurios parecían extinguidos; la generación intermedia, la de Manríquez Guluarte, la que acababa de perder las elecciones estaba deprimida, abatida y, sin la emergencia de una nueva generación de priistas. Un partido hecho para gobernar, acostumbrado a triunfar, no tenía capacidad para convertirse en oposición. Sin embargo, el triunfo del PRI en varios estados; el surgimiento de un candidato popular a la presidencia; los errores de la administración de Narciso Agúndez, sus divisiones internas; la porfía de Estela Ponce, de Jesús Flores, de Martínez Mora, de Ángel Salvador y otros, dieron un nuevo impulso para recobrar el lustre perdido. Los pequeños triunfos, la pérdida acelerada de credibilidad del gobierno perredista, hicieron un hueco al PRI que se levantó entre los muertos y pronto, en la segunda mitad del gobierno de Agúndez, el PRI y sus posibles candidatos aparecían en las encuestas en plan de pelea.

Factores como la escasa convocatoria del PAN, las diferencias internas del partido en el gobierno, animaban a los cuadros jóvenes del PRI, reaparecían las generaciones intermedias y hasta los dinosaurios daban la cara en espera de las vacas gordas. En la elección estatal tuvieron la posibilidad de medir sus verdaderas fuerzas: nominaron candidatos de las generaciones intermedias, escondieron a los dinosaurios y se sorprendieron de la aceptación que tuvieron con sus candidatos jóvenes, los emergentes. El viejo partido de estado, el antiguo brazo político del sistema autoritario que gobernó la vida política de BCS y el país, que parecía desgastado, era requerido por parte del electorado que descreyó del gobierno perredista, por quienes creen que mas vale malo por conocido… o por quienes evocan un mejor tiempo pasado; un fenómeno psicológico que ya ha sucedido en otras transiciones, donde la añoranza produce seguridad. Por las razones que sea, el PRI sudcaliforniano está exultante y se apresta a dar la palea con modificaciones forzosas en su manera de contender.

La alegoría. Si se lo hubiera propuesto la dirigencia estatal del PRI no podrían haber encontrado mejor metáfora que explicara -mediante las figuras de Ricardo Barroso e Isaías González sus dos candidatos a dos de las senadurías en juego las próximas elecciones generales- una simbología que no parece ser planeada. Dos personajes, dos sujetos, dos formas de hacer política de dos individuos tan disímbolos pero que reflejan, como espejo, el momento que vive el PRI como partido y como engranaje de una antigua maquinaria que quiere parecer nueva, sin abandonar el dorado pasado que alguna vez gozó a sus anchas. Uno, un viejo dirigente sindical, con más de cincuenta años de reelección en reelección en una central obrera ligada
históricamente al PRI, el otro, Barroso, un joven miembro de la nueva clase política, procedente de la estirpe patricia de priistas sudcalifornianos.

Ricardo Barroso. Sin experiencia política, casi sin militancia. Sin mas carta de presentación que el parentesco con el gobernador de la transición de territorio a estado, Félix Agramont. Ricardo Barroso fue toda una revelación para el PRI primero, después, para el mundillo político sudcaliforniano. Debuta como candidato a gobernador en una elección donde el PRI no tenía ninguna oportunidad. Quedó en segundo lugar, no tan atrás del triunfador Covarrubias y muy adelante del candidato del PRD, Luis A. Díaz.

El PRI había cambiado su estrategia cuando se pensaba que fuera Estela Ponce la abanderada, sin embargo, Ponce aceptó ir por una posición mucho más asequible que era la alcaldía de La Paz, que finalmente ganó. Así, el PRI, sin distanciarse de los dinosaurios, mantiene dos figuras destacadas por lo que hoy, alejada de las contiendas, Ponce ocupada en la alcaldía paceña, es Barroso quien lanza el PRI a la senaduría, con muchas posibilidades si el joven político es capaz de repetir la hazaña. Así, en cuanto se decidió la gubernatura, Estela Ponce tomó posesión como alcalde, Barroso, se estableció como Delegado del CEN del PRI, pero el PRI permanece en manos de la vieja escuela priista con Agapito Duarte en la dirigencia estatal.

Isaías González Cuevas. Con orígenes en la CROC sudcaliforniana, González Cuevas fue afirmando su liderato mediante consecutivas reelecciones –como se estila en el sector obrero- en una central sindical con mayor fuerza en el sur del Estado. La CROC ha llegado a liderar la mayoría de los sindicatos de hoteles, restaurantes y establecimientos afines del sector turístico.

En 1997 formó parte de la VVII legislatura como diputado de representación proporcional, cargo en que permaneció hasta el año 2000. Ya en el DF, su amistad con el entonces poderoso Secretario general de la CROC, Alberto Juárez Blancas, lo lleva a ocupar puestos de importancia en la central obrera. A la enfermedad y muerte de este, Isaías González salta a la dirigencia nacional para el periodo de 2004 hasta al 2010, posteriormente sería reelecto hasta el 2016. Diputado federal de nuevo en la actual legislatura en la que se ha convertido en diputado con licencia para disputar el senado en las próximas elecciones.

Isaías G. Cuevas, ha permanecido fuera del estado a causa de sus actividades en la CROC desde hace cerca de 15 años. No le tocó atestiguar la caída estrepitosa del PRI en el 2000 y tampoco ha sido factor en el resurgimiento del partidazo. Sin embargo, es quizás el único priista que tiene un inmenso capital político y económico y, el único que puede mostrar músculo con el apoyo de la central obrera.

Diferencias y similitudes. Ricardo Barroso e Isaías González Cuevas representan a un PRI con dos diferentes caras; representan a dos PRIs: uno que no acaba de irse y otro que no acaba por nacer ni desarrollarse.
El PRI de Barroso Agramont proviene de las capas ilustres de familias priístas: nieto de Félix Agramont, primer gobernador nativo y con arraigo, aunque impuesto desde la presidencia por Luis Echeverría, sirvió de puente para una transición de territorio a estado, del cual fue el primer gobernador democráticamente electo, Ángel César Mendoza A, paradójicamente, padre de uno de los rivales a la senaduría, Carlos Mendoza Davis. El PRI de Isaías G. Cuevas es del que empieza desde abajo, de pinche de cocina. De muy joven ingresa al gremio obrero y ahí se desarrolla –desde abajo- en una carrera sindical de más de 50 años.

Ricardo Barroso que nunca ha sabido lo que es el trabajo físico duro –hay quien lo acusa de perezoso- ni ha pertenecido a un sindicato, mucho menos ha hecho el trabajo sucio, el de las cañerías, ha tenido una vida académica en el área de las ciencias sociales, ha tenido las oportunidades de ilustrase y de acceder a la alta cultura, a la reflexión intelectual, mientras Isaías solo ha llegado a secundaria y muy lejos está de la vida intelectual. La práctica, la escuela de la vida ha sido su universidad.

Barroso Agramont tiene virtudes externas, notables, evaluables a primera vista: joven, apuesto, alto y bien nutrido. En casa nunca faltó alimento y recibió –de sus padres- genes de los que se pueden recibir en las clases altas. Isaías es un viejo, su aspecto senil es el de los viejos líderes obreros que tantos éxitos depararon al viejo sistema autoritario. Su aspecto recuerda a Fidel Velázquez, a la Güera Rodríguez Alcaine, a su antecesor, Juárez Blancas. Recibió los genes que le tocaron, los que al destino determinó para las clases bajas.

Uno, Barroso, producto de ese México que construyeron los Isaías; el otro, producto del México bronco y de setenta años de construcción con sus defectos y aciertos de un sistema autoritario que trata de adaptarse a nuevo entorno mediante los Barrosos pero que no puede prescindir de los Isaías. Porque los Barrosos del PRI tienen presencia de candidatos, aunque los Isaías tienen músculo y son capaces de dirigir contingentes y llenar una plaza pública cuando se le antoje. Los Barrosos pueden mostrar una cara de modernidad, de nuevos rumbos con una buena dosis de ingenuidad política. Los Isaías son los viejos rumbos, los caminados y probados del PRI; siempre saben para donde corre el agua, la corriente de los vientos… “la línea” que es más importante. Los Barrosos creen conocer desde las aulas una teoría del Estado democrático. Los Isaías saben como es el Estado, han sido parte del Estado, han vivido en las tripas del monstruo.

Ricardo Barroso recuerda a Peña Nieto; Isaías González recuerda a Fidel Velázquez. Barroso está por demostrar que puede con el paquete; Isaías nada tiene que demostrar, aun tiene dirigencia de la CROC hasta el 2016.

Conclusión. Dos caras de las que no puede prescindir el PRI para dar las nuevas batallas que se avecinan: la cara amable de los jóvenes guapos e ilustrados, apoyados por los viejos vicios corporativistas de trabajadores acarreados por las promesas, las demagogias y la explotación de las necesidades. El PRI tiene en los Barrosos esos frascos vacíos de contenidos porque no han tenido carrera propia, la única manera de llenarlos, es con los antiguos contenidos, los perfumes ya probados en los viejos líderes obreros, los que han sabido como mantenerse, contra viento y marea en posiciones de privilegio. Hay que llenar los barrosos de Isaías. Isaías está ahí para recordarle a Barroso, que el arrastre, ese supuesto carisma que le ha valido la aspiración al senado, no es nada si no se tienen los apoyos de una corporación. Nada carismáticos eran Juárez Blancas ni La Quina y pudieron erigir un imperio que llegaron designar hasta el propio presidente de la república, al omnipotente presidente imperial de aquellos tiempos; que si Barrosos llena la plaza pública con anuncios, entrevistas en los medios –promoción- invitaciones, el estudio de la estrategia y líderes de colonia con sus enganches; los Isaías solo tienen que levantar el teléfono y mañana a primera hora la plaza estará a tope con mantas, matracas y mariachis.

El PRI está de vuelta, también en BCS. Es el mismo PRI de siempre, sus retoques de modernidad, no pueden prescindir del jurásico.

miércoles, 8 de febrero de 2012

EL PRI, LAS CANDIDATURAS DE UNIDAD


(COMENTARIO QUE PASA EN EL NOTICIERO NOCTURNO DEL CANAL 9 DE MEGACABLE)
Hay una vieja anécdota que se cuenta en todo el país, en cada caso con personajes diferentes aunque la historia es la misma. Un militante priista que pretendía ser candidato a diputado, acude a las oficinas del PRI, concierta una cita con el presidente de este partido, lleva como aval
miles de firmas y lo acompañan un buen número de seguidores. Después de expresar al presidente del partido sus intenciones y entregar las miles de firmas que avalaban su popularidad y arraigo, el presidente ni siquiera mira los papeles y le dice que solo requiere de una sola firma, la del gobernador.

En efecto, los gobernadores en los estados, eran quienes daban el visto bueno, palomeaban, cuando el PRI era un partido de estado, cuando tenía la sartén por el mango …y el mango también.

Hoy, sin jefe nato, un pieza importantísima del sistema que unía el partido con el gobierno, las candidaturas de unidad que el lenguaje popular llamaba dedazos, se tornan más difíciles de consensuar porque ya no se tienen los factores de poder que el sistema gozó en otras épocas.Para estas elecciones próximas, todo parecía miel sobre hojuelas y las candidaturas de unidad se daban como en los viejos tiempos. Las precandidaturas al congreso del distrito Uno y Dos que habían quedado en manos de Cota Osuna –representante de la vieja guardia- y Martínez Mora –de generación intermedia-, al final saltó otro aspirante, Jesús Flores que seguramente ha pensado que tiene los mismos o más merecimientos que los que parecían firmes candidatos. Lo que en otros tiempos habría parecido una indisciplina en el antiguo partidazo, hoy es una fisura entre los grupos de poder que habrán de tolerar y no les quedará mas remedio que abrir la competencia democrática interna.

En el último momento se ha registrado Jesús Flores como precandidato cuando todo parecía cocinado, rompiendo así con las costumbres, los ritos, las reglas no escritas de un partido en el cual, quien se movía –se decía- no salía en la foto. Jesús Flores se ha movido, ha retado a la vieja disciplina del PRI que se debate entre una nueva cara y la antigua, la del partido de estado. Habremos de ver en los próximos días, en la respuesta del la nomenclatura del partido, cual es la cara que el PRI presentará a los electores, si la de un nuevo partido con juego democrático o la del poderoso dinosaurio.

EL PRI, BARROSO, LA CROC


(COMENTARIO QUE PASA LOS MIERCOLES POR EL CANAL 9 EN EL NOTICIERO NOCTURNO DE MEGACABLE)

Hay, como sabe el amable televidente, una dura lucha en el seno de los partidos para conseguir las posiciones que estarán en juego en las próximas elecciones generales. Diputaciones y senadurías son disputadas por lo más granado de cada uno de los partidos sudcalifornianos. Una emocionante carrera de precandidatos que buscan apoyos, se muestran, contonean y deshojan la margarita en medio de la indefinición y en espera de los plazos fatales.
Quizás las únicas posiciones firmes hoy por hoy, son las dos precandidaturas a senador por mayoría relativa del PRI en las personas de Ricardo Barroso e Isaías González Cuevas que el antiguo partidazo ha lanzado y que parecen –ya- inamovibles. Dos personajes en los que bien se puede establecer una metáfora del estado actual del viejo partido de estado.

Uno, Ricardo Barroso, integrante de las fuerzas emergentes locales, el otro, González Cuevas, un representante del más conocido corporativismo obrero, factor que encumbró y mantuvo en el poder al PRI por mas de setenta años. Barroso Agramont, un cachorro emparentado con el priismo ilustre –de caché- de Baja California Sur; el otro, con orígenes en la clase trabajadora; uno, con educación formal, estudios universitarios con acceso a la amplia cultura; el otro, un hombre hecho a si mismo, de la vieja tradición de líderes obreros procedentes de la escuela de la vida. Uno, Barroso con virtudes que se ven, como la juventud, la apostura; el otro, Isaías González, con experiencia y mucho camino andado.
Dos maneras de ser, dos formas de hacer política pero quizás con una sola realidad, uno, Barroso, es espera de ingresar a la mecánica de poder que gozaron sus ancestros, el otro,
representante de la CROC, una estructura corporativa que ni los gobiernoslocales de izquierda, ni los gobiernos nacionales de derecha supieron o pudieron modificar, de las estructuras priistas que quedaron intocadas y que, al contrario, los gobiernos se aprovecharon de ella, gobernaron con ella y por eso gozan de un gran vigor, hoy, puesto al servicio del PRI.
NO es extraño pues, que hoy tengamos un PRI exultante que se da el lujo de competir con dos generaciones de políticos; con uno puede dar una cara de modernidad, con el otro, la verdadera, la que nunca se fue, la vieja fuerza del PRI que solo espera a su jefe nato, para ser el mismo PRI de antes, al menos que el elector diga otra cosa.

viernes, 6 de enero de 2012

EL SISTEMA DE PARTIDOS EN BAJA CALIFORNIA SUR.

INTRODUCCIÓN. El año pasado fue un año emotivo desde el punto de vista político, inquietante desde el punto de vista democrático. El rumbo que ha tomado la política, no debería inquietar a nadie, pero el que ha tomado el proceso democrático en BCS,tiene muchas razones para la incertidumbre. El año 2011 fue un año inquietante por varias razones. No se distinguen los partidos ni los políticos; no sabemos quiénes son, a que partidos pertenecen, ni cuáles son sus pensamientos verdaderos. Se han cambiado tanto, han pasado de partido en partido; han hecho cualquier declaración según convenga, que no es fácil para el público identificar a los próximos candidatos ni sus tendencias ni sus valores.
ANTECEDENTES. Desde que el Territorio de Baja California Sur se convirtió en Estado, los políticos sudcalifornianos pertenecían al PRI, esta hegemonía duró hasta que una fracción del PRI pasó al PRD para ganar la elección de tal manera que buena parte de esa clase política, sin rubor, se transformó en izquierdista, así se mantuvo dos sexenios en el poder. Igualmente hegemónico, con una oposición muy cómoda. Con motivo de las elecciones para la gubernatura, este 2011, los trastornos internos del PRD y de los grupos en el poder, de nuevo hay una estampida, ahora, hacia el PAN, mientras esto sucedía, el viejo PRI se fortalecía y daba algunos indicios de este nuevo vigor mediante una oposición bastante decorosa después de dos sexenios hundidos.
Así las cosas, la dispersión de los políticos y de la política deja a un sistema de partidos sin identidades, tendencias, ni convicciones. Una situación anómala para un sistema democrático donde se requiere de los contrastes para ejercer el voto. El ciudadano debería tener presente tales diferencias para seleccionar las tendencias que se adapten a su manera de pensar, si no es así, lo que queda es la elección de personajes, de grupos, de sectas, pero no de partidos, no de institutos políticos con estatutos, antecedentes, propensiones, directrices.
RESULTADOS DE LA DISPERSIÓN POLITICA. El gobernador Covarrubias y su gobierno es una
resultante de esta dispersión de los políticos; una muestra de esa mezcla que se gestó mediante una transición política atropellada, una alternancia en el poder artificial en BCS. En el 2011 llega al poder un político que se formó en el PRI –como casi todos los políticos- que llegó a posiciones de poder con el PRD –como buena parte de los políticos que abandonaron el PRI cuando ya no
tenía el poder- pero que llegó a la gubernatura por el PAN. Una vuelta de 180 grados en el espectro político que deja muy mal parado al sistema de partidos. Si bien, en el papel es el PAN quien aparece como detentador del poder en BCS, pero bien sabemos que los panistas
tradicionales –de escasa militancia- se incorporaron al equipo de Covarrubias durante la campaña y después, con el triunfo electoral.
Recordemos que la nominación inicial del candidato panista fue para Germán Pablo, un político emergente que no tenía ninguna posibilidad del triunfo, posteriormente sería sustituido por Covarrubias quien abandonaba el PRD cuando los pleitos de facciones hizo irrespirable el aire perredista.

EL PAN DISPERSO. Ávida de triunfos electorales –aunque fuesen mínimos- la presidencia de
Calderón requería establecer una base de apoyos en los estados para la lucha por la presidencia. En Baja California Sur, la claudicación del PRD mostraba una ocasión inmejorable para sentar las bases de un gobierno del PAN.

Las condiciones estaban servidas: Narciso Agúndez se hundía en la corrupción y en la opacidad, dejaba al Estado postrado con una deuda casi impagable; su antiguo valedor, Leonel Cota, reclamaba el rumbo de Agúndez y fundaba un frente que dividía al partido; el candidato elegido por el PRD -Luis A. Díaz- no daba garantías, su oscuro pasado, sus nexos más oscuros aún, presagiaban la derrota del PRD, en estas condiciones era previsible que perdería el poder y que la lucha sería entre el PAN que encabezaba Covarrubias y el PRI que había lanzado un candidato que dio más guerra de la que suponían los analistas.

Las teorías respecto de cómo fue que Covarrubias se alzó con el poder fueron variadas, pero sin duda, el gobierno federal no solo metió la mano, también recursos y negociaciones en lo oscurito para poder apuntalar a Marcos Covarrubias, mientras Agúndez Montaño se ponía a salvo, quizás como parte de las negociaciones, en la que sin duda, también entró la continuación del Secretario de Finanzas. Un buen merequetengue que convenía a las huestes de Calderón que se aprestaba a enfrentar su sucesión.
EL SEXTO DE CABALLERÍA. Como en las películas de vaqueros, cuando los indios ya estaban
a punto de derrotar a los pioneros, llegaba el sexto de caballería trompeta en ristre y salvaba la situación. Una maniobra que en política suele ser milagrosa. El caos que dejaron hacer a Narciso Agúndez en Baja California Sur desde el gobierno federal, tenía que ser ordenado por alguien, Covarrubias que no era panista –era diputado federal por el PRD- se convertiría en el sexto de
caballería. Tuvo que realizar un travestismo político al cuarto para las doce. No solo había que parecer, también tenía que ser un panista. La transformación se dio en plena campaña. De diputado federal perredista, de quienes llamaban espurio al Presidente; de quienes consideraban
ilegítimo a Calderón e inclinaban los apoyos a López Obrador; de quienes apoyaban la despenalización del aborto y el matrimonio de los homosexuales; de quienes consideraban que PEMEX no requería capital privado, Covarrubias en un momento - de un día para otro- desestimó tales tendencias y se afilió al PAN para ser obviamente, un gobernador panista.

Los primeros días de gobierno fueron de búsqueda de apoyos federales. Cada uno de los secretarios de estado, como en el viejo régimen priista, daban la mano y prometían ayudar al gobierno de Covarrubias porque era de los suyos, asimismo agregaba a su equipo de trabajo a panistas históricos.
Los primeros indicios del panismo de Covarrubias fueron los apoyos a la política de seguridad de Calderón y un programa conservador de “Valores” en donde la familia es primordial, fueron el principio de identificación panista. Ya trataría, según dijo, de leer la historia del PAN y
el pensamiento de sus prohombres.
EDITH AGUILAR VILLAVICENCIO, OTRO CASO. Mas que partidos a la deriva, se aprecia a los políticos que se llevan su cago que han conseguido con algún partido. Es el caso, por ejemplo, de la diputada Edith Aguilar Villavicencio, quien después de una corta militancia en el PRD –de Leonel para acá- se convirtió en diputada por el norte del Estado. Ese partido la nominó, le sufragó la campaña, le felicitó por el triunfo, tan necesitado de ellos ante la catástrofe del partido. Quizás por eso –por la catástrofe del PRD- la diputada, al poco tiempo, desistió de pertenecer a un partido que, ciertamente se encuentra en reconstrucción.
Deja, Aguilar Villavicencio, en peor situación la bancada del PRD, todo parece indicar que a causa de una rabieta, aunque los malpensados creen que para reforzar, mediante una pequeña ayuda de sus amigos, a la bancada del gobernador que requiere de más votos en el congreso para llevar a cabo sus proyectos.
Otro ejemplo de que el sistema de partidos debería ser vigilado, porque la actitud del diputado que abandona a su partido, es también la de quien abandona a sus votantes, que la votaron por sus supuestas tendencias o convicciones, que resulta, que a la diputada no le importan y toma
el rumbo de sus muy personales apetencias. Si abandona el partido, también debiera abandonar el congreso, porque se juega con ventaja en detrimento del partido que la postuló, la impulsó y le dio la oportunidad de llegar a esa posición privilegiada.

PREOCUPACIÓN. Bien sabemos que los políticos están dispuestos a cambiar de casaca según como sople el aire, que sus conveniencias y ventajas cuentan más que cualquier otra cosa a la hora de ir por el poder, sin embargo, es más preocupante que la ciudadanía, el votante no castigue tales actitudes y que el sistema de partidos, las instituciones en las que está fundamentado el acceso al poder, se conviertan en organismos maleables a los antojos de los políticos y los grupos de poder que pueden provenir tanto de organizaciones legales, pero también, ilegales.
Porque el travestismo político no se puede controlar desde los partidos, ya que todos juegan el mismo juego, son los propios partidos los que estimulan este juego indecoroso. Así, lo único que pudiera salvar el sistema de partidos, es el propio ciudadano con sus preferencias electorales.

lunes, 2 de enero de 2012

FELIZ AÑO 2012



Este dos mil doce, será un año también muy activo en lo que respecta a las lides políticas y la lucha por el acceso al poder. Estarán en juego nada menos que la presidencia de la república y la renovación de las cámaras de senadores y diputados. Los ciudadanos tenemos casi un semestre para formarnos una opinión y perfilar nuestras preferencias electorales. Va siendo hora que les formulemos a los candidatos que vendrán con sus mismas ofertas de siempre, solicitudes específicas que se vienen delineando en los correos electrónicos, en las redes sociales, en las organizaciones ciudadanas; exigencias que convienen al bien común -aunque no al profesional de la política- y que por esa razón, no han tenido la aceptación de las instituciones encargadas de reformar el estado.

Va siendo hora que los políticos representen a una ciudadanía con ánimos de cambiar el estado de cosas, empezando por la conformación del poder, las maneras de conseguirlo y la forma de ejercerlo.

Este año será decisivo en la evolución democrática del país y deberán cristalizar las exigencias de reelección de algunos puestos de elección popular, la revisión de los honorarios que se pagan senadores, diputados e instituciones autónomas como el IFE, las universidades, el poder judicial entre otras, y sus gastos suntuarios; la inclusión en el congreso de iniciativas que salen del seno de organizaciones ciudadanas, la disminución del número de diputados, la desaparición del senado como ha sucedido en otros países, y otras que es urgente discutir con los que, se acaban de postular al congreso. Sin duda, serán las respuestas de los candidatos a estas exigencias, una buena manera de normar el voto.

Finalmente, este proyecto televisivo hecho por gente joven –con sus visibles y muy obvias excepciones- espera seguir contando con su preferencia de los diferentes espacios informativos y formadores de opinión, en esta última colaboración del año, a nombre propio y de la producción de este editorial queremos desearles a todo el auditorio que nos favorece con su atención, un dos mil doce lleno de satisfacciones y de mejoramiento en todos los aspectos de la vida.