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miércoles, 7 de marzo de 2012

CANDIDATOS Y EL EMPOBRECIMIENTO DE LA DEMOCRACIA SUDCALIFORNIANA

Reacia a la autocrítica, la clase política sudcaliforniana entra en un nuevo periodo electoral en el que los partidos designan, sin mucho debate, sin capacidad pare verse las entrañas, mediante los amarres del partido –en petit comité-, a las figuras que ya han pasado una y otra vez por el tamiz
del sufragio sin mayor rendición de cuentas; con más confianza en la amnesia del electorado que en sus antecedentes; con mas confianza en la generosidad del sistema electoral que en su capacidad para convencer electores. Demasiados senadores, demasiados diputados para un estado de poco más de medio millón de habitantes, una sobrerrepresentación que hace mucho se ha convertido en una lacra, que se mantiene a pesar de las protestas de la ciudadanía que aboga por la desaparición de la cámara de senadores y de los candidatos plurinominales.
Quizás mas que en otras ocasiones, el sistema de partidos anda por un lado, el elector por otro. Los partidos vuelven a poner en consideración cartuchos quemados y personajes que pueden apelar a un grupo, un gremio, un capillita para hacerse de unos pocos votos. Los partidos confían en un triunfo solo porque sus adversarios son peores. A punto de presentar sus candidaturas, no hay una sola declaración interesante, ningún planteamiento digno de tomarse en cuenta. Las campañas internas que culminaron con el registro de candidatos “de unidad” se hicieron muy internamente y los que hicieron giras, visitas, entrevistas no pasaron de las promesas del esfuerzo y de las frases grandilocuentes y patrióticas. Promesas generales –muy generales- de “mejorar la calidad de vida de la población” “impulsar el empleo remunerativo” “luchar por la educación” “impulsodel turismo”. Después de este periodo pálido y parco de precandidaturas y de la
insólita veda acordada con el IFE, esperemos que al menos den –los políticos- material para comentar.
Unos que no se manifiestan porque tienen mucha cola que les pisen; otros pasan tan desapercibidos por falta de brillantez y exceso de lugares comunes; otros que se vuelven a presentar sin hacer un necesario acto de contrición; otros, cargados con su tambache de cinismo se aprestan a esperar, de perdida una plurinominal que los mantenga en el candelero. Bastan unos ejemplos:
El PAN, Carlos Mendoza “El Picore”. Tan indefinido como su propio apodo aunque tiene un
curriculum impresionante. Estudios en el extranjero y una hoja de servicios que inicia en la alta burocracia mexicana para arribar al terruño como Delegado del IMSS en tiempos panistas. Como todo mundo sabe, hijo del primer gobernador constitucional del Estado Ángel César Mendoza, un hombre respetado y con larga trayectoria en el PRI, de los pocos políticos que ese partido puede presumir, mostrar y enorgullecerse, por eso –sobre todo por eso- extraña el camino panista de los primeros pasos políticos en el Estado de Carlos Mendoza. De la Delegación del IMSS, Carlos Mendoza renuncia al puesto para ser coordinador de campaña del actual gobernador. El triunfo de Covarrubias lo lleva a ocupar la Secretaría General de Gobierno, cargo que desempeña unos cuantos meses, al que renuncia debido a su aspiración al senado, hasta entonces, se afilia al PAN.
Muy lejos del carisma del padre, Mendoza parece más un tecnócrata asimilado a la filosofía –así le llaman- administrativa del panismo que se asienta en un liberalismo de clase y tiene su respaldo cultural en la literatura de superación personal, el endiosamiento del liderazgo y las trampas de la “calidad”, todo esto, muy lejos del nacionalismo revolucionario y del regionalismo a ultranza que practicó su padre.
Ya panista, emprende una campaña al interior del PAN, no exento de críticas de panistas tradicionales que reclaman a su partido la inclusión de Mendoza Davis en la fórmula senatorial. Difícil situación de los críticos panistas contra los recién conversos que se han aferrado a las
candidaturas en juego, pues los ecos de tales críticas llegan directamente al gobernador Covarrubias, de obvia reciente conversión al PAN.
Arturo de la Rosa. Por si fuera poco, el PAN ha tenido que soportar las ambiciones de De la Rosa para ocupar una candidatura a uno de los escaños del Congreso de la Unión. Al igual que Covarrubias, del PRD se pasó al PAN e inmediatamente, con el triunfo del grupo político que compitió con las siglas de este partido, ocupó la secretaría particular del gobernador.
Diputado local por el PRD por la XI legislatura, De la Rosa fue acusado por otros diputados de apropiarse de al menos seis millones de pesos. Poco se ha sabido del desarrollo y destino de la investigación. Como se puede ver, la acusación no representó ningún obstáculo para ocupar un cargo en el gobierno actual mucho menos para posicionarse como candidato a una de las
diputaciones en juego.
Es obvio que el activismo político de De la Rosa molesta a los panistas de larga data, a los doctrinarios, los cuales, igual que en el caso de Mendoza Davis, han tenido que doblegarse ante los recién conversos porque gracias a estos, se mantienen en el poder.

En el PRD las cosas no están mejor y van de nuevo con las caras conocidas, que nunca hicieron
una autocrítica de su pertenencia y connivencia con el gobierno de Narciso Agúndez, un acto necesario especialmente ahora que las lacras ha salido a relucir, con los casos de exfuncionarios de la administración perredista que han sido llamados a cuentas, el más reciente, Antonio Alcántar.
Víctor Manuel Castro Cosío. No termina aun su periodo al frente de una diputación federal por el
II distrito electoral cuando ya se ha apuntado para la candidatura al senado.
Es un perredista formado en los cuadros de la izquierda, en su juventud, militante furibundo contra el sistema. Ocupó la Secretaría de Educación Pública con el triunfo de Leonel Cota. Posteriormente fue Presidente Municipal de La Paz y luego, con el apoyo de Narciso Agúndez, diputado federal.
Se constituyó en el sexenio anterior en valedor de un gobierno sumamente cuestionado por latrocinios varios. A pesar de su fama de hombre íntegro, ha sido parte fundamental en la debacle del PRD en el estado, sin embargo, no ha emitido ni un ápice de autocrítica, mucho menos ha tenido la capacidad para deslindarse del pseudoizquierdismo que inundó a su partido.
Trascendieron sus constantes roces tanto con Leonel Cota como con Rosa Delia Cota, su sucesora en la Presidencia Municipal de La Paz, quien incluso llegó a pedir el voto en su contra cuando el Prof. Castro Cosío compitió por la diputación que hoy ostenta, en esa ocasión, la votación en el
municipio de La Paz fue tan exigua que su triunfo fue obra del perredismo cabeño. Llama la atención que, hoy con Rosa Delia Cota en la dirigencia del PRD, Castro Cosío pueda erigirse como candidato a senador.
El desastre electoral pasado del PRD dio por resultado que los restos del partido fueran recogidos por el grupo que ganó la presidencia municipal de Los Cabos, lo poco que salvaron del naufragio. Así las cosas, es ese grupo quien detenta el poder en un partido que tiene pocas posibilidades de
alzarse con el triunfo que no sea una posición plurinominal.
Extraña ver a Castro Cosío en esta politiquería que han montado Rosa Delia y los Agúndez de Los Cabos, que se han apoderado de un partido que poco tiene de izquierda. No se pueden descartar compromisos adquiridos en todos los años de brega política del Profesor para servir a los intereses de un PRD desgastado y corrompido al cabo de dos sexenios en el poder. Un perredismo cuyo poder de oposición, apenas le sirve, como una muralla de contención para evitar llamar a cuentas al exgobernandor Narciso Agúndez que permanece amparado.
Castro Cosío tendría mucho que explicar no solo a la sociedad a la que solicita su voto, sino al izquierdismo genuino, su posición respecto de los casos de corrupción de Jáuregui, Ibarra, Díaz, Porras y Alcántar, sus correligionarios y miembros del mismo gobierno al que apoyó. Asimismo sus opiniones acerca del gobierno de Narciso Agúndez y de los errores del partido, las causas que lo llevaron a su casi extinción. Y entonces sí, pedir el voto.
En el PRI ya se tenían las candidaturas de unidad con sus mezclas de priismo mas o menos
novedoso con dinosaurios del ava nzado jurásico. El novel Ricardo Barroso y el septuagenario Isaías G. Cuevas para la senaduría; Martínez Mora en el papel del nuevo PRI, acompañado de un recuerdo del viejo partidazo, Cota Osuna, para las diputaciones. La prueba del que el PRI no puede prescindir de la vieja guardia tan poderosa que, en contra de los intereses del partido, siguen apareciendo en las boletas electorales; la constatación de que los priistas ya maduros aun requieren de andaderas.
En eso estaban, en el festín de las "candidaturas de unidad" cuando apareció Jesús Flores que también aspiraba. Flores se había caracterizado por emprender una lucha casi heroica cuando el partido fue reducido a su mínima expresión con el Leonelazo del 99, cuando los priistas huían y se escondían, Jesús Flores era de los que se constituía, en Los Cabos, como una oposición al
leonelato. De ahí que sus aspiraciones se antojaban justas.
Cuando parecía que el gozo se dirigía al pozo, una estratagema –de esas para las que el PRI se pinta solo-, extraída de los amarillentos catálogos de chascos, trucos y embelecos, advirtieron que a Jesús Flores le faltaban unos requisitos fundamentales en su registro, los estatutos se aplicaron, Jesús Flores quedó fuera de la convocatoria y evitó así al PRI, tener que ir a una consulta. La fiesta siguió y Flores hizo gala de la capacidad de un priista para aplicar la fuerte presión dentaria sobre sus propias gónadas, es decir, lo que antiguamente se llamó, disciplina de partido. Se movió y no salió en la foto.
Al no competir con gente como Jesús Flores, el PRI se apunta a la elección con –como bien apunta el escritor Edmundo Lizardi: “acomodaticios surfers de la “ola” de Peña Nieto, su única tablita de salvación”.

Los partiditos. Ya cuando un partido de estos, llámese Convergencia –o Movimiento Ciudadano-
PT, Verde, el Partido de los Carballo o el de la Gordillo, se atreven a candidatear a Leonel Cota –que merece una editorial aparte- no hay mucho que decir de la clase política sudcaliforniana hoy en día tan mezclada y como llegaron, en esta etapa de transición, a parecerse tanto. No hay diferencias por eso es que cualquiera puede saltar a cualquier partido sin que se note.
Ante este panorama de candidatos insípidos, trastos usados y vejestorios del precámbrico, la sociedad votante no tiene mucho más de donde seleccionar, de tal manera que lo más seguro es que la abstención aparezca como la gran triunfadora y los candidatos sean elegido por un mínimo de ciudadanos modelos que mantienen la llama de la esperanza o de acarreados que venden su
voto al mejor postor, lo que empobrece mas aun la democracia sudcaliforniana.

viernes, 4 de marzo de 2011

COVARRUBIAS en la Picota

Introducción. No ha podido ser tampoco en esta vez. Terminó la carrera electoral con la asunción de Marcos Covarrubias al poder y no faltan las lagunas oscuras, los pasajes truculentos; esa vocación para la transa que no deja fluir los procesos políticos y la vida social en general. No podía ser de otra manera, Covarrubias había dado un salto –en el plano teórico-ideológico- gigantesco desde el PRD al PAN, aunque cercano en el plano pragmático. Después se leerían algunas voces facultadas para explicar que el acceso al poder de Covarrubias ha sido un pacto en las alturas, entre el PRD y el PAN, con el presidente de la República y al gobernador del Estado de Baja California Sur como testigos de honor y garantes del acuerdo para pujar, de formas diversas por el éxito de Covarrubias, en perjuicio del PRI. Una forma velada de llevar a cabo la tesis calderoniana con ayuda de Los Chuchos: nada para el PRI.

¿La receta?: un candidato viable, dinero a raudales, compra de lealtades, mapaches electorales, un IFE a modo y ¡ya está!. Todos los ingredientes convenientemente mezclados dieron como resultado el triunfo de Covarrubias.

Muy pocos lo sabían, otros apenas alcanzaron a entenderlo, otros ni por aquí les pasó aunque la mayoría de analistas locales y amantes del radio callejón, refieren que lo vieron muy claro, desde el principio.

El diálogo de su servidor suele ser, mas o menos así:
- Nunca imaginé un resultado como el que tuvimos- dice el escribidor y fracasado analista.
- ¿Cómo que no? ¿Qué no eres analista?
- No te burles, no le atiné a nada. Supuse que Luis A Díaz daría más pelea, Barroso detrás y Covarrubias adelante pero con muy poco.
- Pero no te fijaste que pasó?
- ¿Cómo que?
- A Luis A. lo dejaron solo, sin dinero, a Covarrubias le metieron mucho, el objetivo de Los Chuchos y Calderón era que no ganara el PRI. El Ricky había crecido mucho.
- Pero te imaginaste a Luis Armando en tercer lugar?
- Si claro, el único resultado favorable que arreglaron fue el del hermano del gobernador en Los Cabos
- Tu lo sabías?
- Todo mundo lo sabía, menos los analistas….como tu

Algunos lo vieron más claro como los Albertos Ceseña –padre e hijo- que desde antes salieron de los reductos considerados perredistas y presentaron sus respetos a Covarrubias y al PAN. Otros tardaron más en reaccionar, por eso a estas alturas, la cargada que abruma a Covarrubias, es una estrambótica mezcla de políticos reciclados, de camaradas experredistas y panistas pragmáticos como sus principales colaboradores para empezar este gobierno que durará cuatro años y medio.

Sabia virtud de conocer el tiempo. No hay estudios, no hay cursos para ser gobernador, es un trabajo que se aprende y la curva de aprendizaje puede ser tan larga o pronunciada como capacidad tenga, en este caso, Marcos Covarrubias. Por lo tanto, en este mandato de cuatro años y medio, le van a hacer falta los 18 meses que son valiosísimos a la hora de consolidar un gobierno. Por esa razón, las teorías que han corrido acerca de las estratagemas que mantienen a Covarrubias en la gubernatura, serán un pesado lastre, para iniciar con legitimidad su gobernanza.

Por lo menos, una gruesa capa de electores que votaron por Barroso y el PRI no le perdonarán las probables tropelías en las urnas de Comondú; una ancha franja de votantes perredistas, valedores de izquierda, menos perdonarán la traición inicial y la jugada electoral con la que venció al candidato de su antiguo partido. Demasiados electores que no votaron por Covarrubias, mas del 50% de quienes sufragaron exigirán, sin duda, muestras de legitimidad en tan cuestionadas elecciones.

Por lo tanto, Covarrubias tiene una tarea difícil porque el tiempo ya está acortado. No hay luna de miel con un elector satisfecho, ni hay bono democrático por el cambalache de partidos y el manoseo electoral. Todo será cuesta arriba y el reloj ya empezó a correr.

Primera llamada. La primera exigencia será llamar a cuentas al gobierno saliente. Han sido tantas las acusaciones y rumores de malos manejos del erario, del desorden financiero del gobierno de Narciso Agúndez que se impone una rápida y contundente respuesta al respetable. Las primeras aproximaciones de Covarrubias al asunto no han sido afortunadas.

Una declaración políticamente correcta de “no desatar cacería de brujas”, se ha tomado como complicidad y una constatación de que, en efecto, la candidatura de Covarrubias no solo era el plan B de Narciso Agúndez, sino el plan A del gobernador, del presidente y de las cúpulas del PAN y del PRD de donde se operó, finalmente, su candidatura, su triunfo y quizás, los cuatro años y medio de mandato legal.

Sin red de protección, Covarrubias tiene la obligación –en defensa propia- de poner en orden el cotarro en los primeros días de gobierno: dar un buen mensaje: sólido y contundente acerca del estado en que recibe el tesoro sudcaliforniano; deudas, gastos, auditorías y resultados que satisfagan a la ciudadanía, sobre todo a una oposición que se siente defraudada –PRI- y a otra que se siente traicionada –PRD- por el gobernador electo.

Personajes señalados por la crítica general como el caso del Director de Comunicación Social, Antonio Alcántar, que se negó una y otra vez comparecer ante el congreso –acusado de utilizar el erario en provecho personal- parecen ser la parte mas delgada del hilo. Sin embargo, el congreso, el peor que ha tenido el Estado de Baja California Sur, en abierto contubernio con el gobernador, aprobó tanto las deudas como el ejercicio fiscal, además que algunos de sus miembros han sido acusados también de uso ilícito del dinero público. En fin, una danza de millones que viene a constituir la primera llamada para el nuevo gobierno.

El equipo político. Si bien la experiencia política de Marcos Covarrubias es mas bien exigua, se impone un aprendizaje rápido para tomar el control de aparato gubernamental. En vista de la especie que ha corrido, comentada arriba, de su manera de acceder al poder, los ojos de los ciudadanos y de la crítica estará puesta en sus primeras palabras, acciones y gestos. Uno de ellos será sin duda, el nombramiento de sus colaboradores.

Para el público es un enigma las relaciones que Covarrubias establecerá, en esta nueva posición, con la clase política sudcaliforniana, pues con base a los acontecimientos electorales, la franja de posibles colaboradores se percibe delgada y escasa ante la imposibilidad de contar con ex colaboradores cercanos de Narciso Agúndez, militantes del PRD, mucho menos del PRI; tendrá que buscar en el PAN y en los ciudadanos sin partido a sus mas cercanos colaboradores. Covarrubias está obligado a contar con panistas en su gabinete, aun cuando el PAN, hace tiempo que en Sudcalifornia no ejerce ningún tipo de gobierno, excepto en las delegaciones federales. Tendrá que incorporar en su primer círculo a nuevas caras que refresquen el ambiente político y en esta proporción –panistas/nuevas caras- se podrán deducir, los compromisos que el gobernador electo ha hecho con el PAN y las nomenclaturas partidarias.

El Programa de gobierno. Las escasas veces que se mostró, durante la campaña con ánimo reflexivo, se pudo observar que Marcos Covarrubias no parece fuera de lugar en el PAN. Se podría decir que a lo mejor ya era panista pero no lo sabía. Su discurso –más conocido- en torno de la unidad familiar es muy del tipo panista; funciona muy bien para la parte conservadora de la sociedad sudcaliforniana. Parecer panista no es un problema para el gobernador electo.

Una vez salvadas las apariencias, otro de los enigmas que por lo pronto subyacen en el ánimo colectivo es el del programa de gobierno que ha de seguir el gobernador Covarrubias. Su reciente conversión panista, su pasado remoto priista y sus recientes antecedentes perredistas, vislumbran un programa de gobierno heterogéneo. Es obvio que los partidos tratan de imponer su ideario, su manera de entender las gobernanzas y desde luego, sus compromisos.

Aunque cada vez el distingo partidario importa menos. Con el gobierno federal panista, se entiende que el gobernador se asuma panista y use el programa y las ideas del PAN a la hora de gobernar. También sabemos que puede cambiar de partido en cualquier momento y, que se puede cambiar para seguir igual. Ese gatopardismo tan frecuente en nuestra impúdica clase política.

miércoles, 16 de febrero de 2011

LA CATASTROFE DEL PRD

Entre los fenómenos dignos de mención de estas elecciones generales estatales que acaban de pasar, se pueden señalar algunos hechos sobresalientes tales como el voto diferenciado, las triquiñuelas de todo tipo, el ascenso del PRI; la preferencia del candidato, no del partido; el posicionamiento artificial del PAN, la copiosa asistencia a las urnas, pero sobre todo, la derrota estrepitosa del PRD – PT, un fenómeno que, con mucho, es la parte más destacada que, por sí misma refleja la situación electoral de B. C. S. y sus posibles consecuencias.

No fue una derrota cualquiera, fue una derrota a toda una manera de hacer política, a la comodidad que provee la confianza en el poder; a la forma abusiva de usar las mayorías en el congreso; al contubernio entre ejecutivo y legislativo; a la falta de distancia entre gobernador y partido y a la incapacidad para solucionar los diferendos internos. Es la expresión de una ciudadanía que ha aprendido que con su voto puede castigar y cambiar el estado de cosas.

Muy pronto el PREP apagó los aires triunfalistas de los simpatizantes del partido en el poder, el candidato Luis A. Díaz nunca pasó del tercer lugar; las alcaldías y los escaños en el congreso se ganaron con muy escasa diferencia sobre el segundo lugar. Al final se quedaría el PRD PT con muy magros resultados: además de la pérdida de la gubernatura, solo dos alcaldías, tres lugares en el congreso y una caída hasta el tercer lugar en el orden de las fuerzas políticas del Estado.

No es fácil digerir una derrota así. Ya han empezado desde la cúpula del PRD a lanzar frases motivadoras que invitan a seguir en la lucha y con la idea que el pueblo fue engañado; que el pueblo bueno, noble e ingenuo cayó en la trampa de los neoliberales –que tienen muchos rostros- que los electores han sucumbido a una especie de canto de las sirenas, es decir, son los votantes los equivocados, es asunto de conciencia política que la izquierda no ha sabido inducir. Tarde o temprano, con la dirigencia o sin ella, los colectivos de la izquierda sudcaliforniana tendrán que hacer la autocrítica con el fin de identificar los errores que los llevaron a perder el poder, entre los que sobresalen: divisiones internas, el factor Narciso, el candidato y otras.

Divisiones internas. Sin duda la raíz de la derrota. Cuando empezaron los estire y afloja acerca de la forma de nominar las candidaturas, la cúpula del PRD aun sentía que tenía todo para ganar y se hicieron escasos esfuerzos para mediar entre los inconformes. La actitud parecía ser la de quienes teniéndolo todo, los tránsfugas se lo perdían; no merecieron la intervención diplomática ni la política de la reconciliación. No hacían falta. Esas fueron las expresiones de los principales dirigentes cuando salió Leonel Cota, por ejemplo, por la puerta de atrás. De mala manera le dieron un portazo a uno de sus principales dirigentes.

Por otra parte, cuando la discusión encuesta o consulta y que se decidió finalmente por ambos métodos, cuando faltaba por hacer la consulta popular, sin más, la dirigencia nacional se negó a llevarla a cabo a pesar que la dirigencia estatal negaba las causas para no llevarla a cabo que argüían Los Chuchos, una dirigencia nacional rechazada por la mayoría de perredistas pero que, aún así, el partido local siguió sus lineamientos.

Si bien las defecciones del PRD se sucedieron de manera lenta pero continuada, fue la de Marcos Covarrubias –que nunca fue explicada ni por el propio Covarrubias ni por la dirigencia estatal- la que pesó más. Covarrubias había demostrado que tenía el favor del electorado, sin embargo, parece ser que, desde el gobierno se impusieron, a propósito, tal cantidad de compromisos, tal carga de obligaciones para con los grupos perdedores, que Covarrubias y sus mas cercanos colaboradores prefirieron la incertidumbre de pasarse a otro partido. ¿Por qué preferir otro partido si en el PRD tenía casi seguro el triunfo?, esa pregunta nunca fue resuelta por la dirigencia estatal que siguió haciéndole el juego a Los Chucho y a Narciso Agúndez.

El factor Narciso. Los errores se fueron amontonando durante seis años –o más- sin que el partido levantara la mano. Tampoco los escasos intelectuales que tuvieron cabida en el gobierno perredista, dijeron esta boca es mía. El aburguesamiento de los funcionarios de izquierda fue patente; la comodidad que provee un buen sueldo, la conformidad con el estado de cosas que provoca el agradecimiento a quien lo puso donde está, obraron la defensa a ultranza de un gobierno que cada día se veía más hacia la derecha.


Por ejemplo, la desorganización municipal por falta de fondos fue una de las causas que incidieron para dar una visión de un gobierno ineficiente. Mientras Narciso Agúndez se codeaba con Televisa y le daba todo para que colocaran un centro de rehabilitación infantil, mientras el CREE –el órgano de rehabilitación estatal- seguía en la indigencia, el gobierno de NAM despojaba al patrimonio estatal de millones que hacían falta en los municipios; los alcaldes batallaban para llegar a fin de mes. El asunto tronó el fin de año cuando no pudieron cumplir los compromisos económicos con los trabajadores municipales –a quienes les habían quitado, a la mala, parte de su sueldo para el Teletón-, pero si habían cumplido con Televisa. Se sucedieron paros, suspensión de pagos y hasta desórdenes políticos en el caso de Comondú.

Nadie dijo nada, o mejor: hubo voces de advertencia de algunos miembros del partido –que la dirigencia desestimó- ante la deuda que el estado acumulaba. Un congreso con mayoría perredista débil, patrimonialista y en los brazos del gobernador, dio la anuencia para adquirir una de las deudas mas espantosas que los sudcalifornianos tenemos que pagar del erario; una deuda irresponsable, en buena parte utilizada para la construcción de obras no prioritarias como el Pabellón Cultural de Los Cabos. En fin, una opacidad tal en el manejo de los recursos que el gobierno electo– ejecutivo y congreso- deberán llamar a cuentas al gobernador.

La universidad, tradicionalmente botín político, se encontró, en su ya larga historia de desventuras, de pronto con dos rectores. A despecho de su autonomía, los gobiernos estatales siempre han incidido en la UABCS desde su fundación, han actuados de bomberos ante los múltiples conflictos universitarios. Por tal razón, tales conflictos se endosan al gobierno en turno.
Además de estos ejemplos, ha habido acusaciones de frivolidad y de gestos impopulares, pero Narciso Agúndez hasta el final ha sido apoyado por el partido. La dirigencia siempre se negó a deslindarse, al contrario, apoyó o al menos guardó silencio ante los errores y omisiones en los que cayó Agúndez Montaño; los verdaderos izquierdistas estaban más ocupados en conservar su puesto que en tratar de señalar a un gobierno que acumulaba desprestigio y descrédito que, obviamente incidió en el candidato.


El candidato. Aun cuando Luis A. Díaz no fue el seleccionado por la encuesta, a la renuncia de Covarrubias, se acudió a su candidatura. Bien se sabía que Luis A. Díaz tenía una serie de cuestionamientos que lo hacían un candidato difícil de prestigiar, lustrar y de promocionar con éxito. Sin embargo, pudieron más las influencias del gobernador y Los Chuchos que los factores críticos del partido.

Luis A. Díaz fue, quizás desde el principio del gobierno de NAM el señalado. Había sido mano derecha de NAM en la alcaldía de Los Cabos y sucesor del propio Narciso en dicha alcaldía. En cuanto finalizó su ejercicio como alcalde de Los Cabos, el gobernador lo llamó para ocupar la posición más visible en su gobierno, la Secretaría de Gobierno. Así se tejió la red de apoyos a LAD que desde su ascenso a esa posición inició su campaña, a la que se adhirieron todos los funcionarios de alto y mediano pelo, aunque LAD tenía asuntos sin resolver que van desde su identidad, hasta acusaciones de contubernio con invasiones ilegales de terrenos y otras sospechas que no valieron para la dirigencia estatal. Aun así se mantuvo en la candidatura cuando era evidente que tales acusaciones –ciertas o no- harían mella a la hora de presentarse como candidato. Para los adversarios fue un alivio.

Aunque el PRD confiaba en su estructura electoral, el peso de las acusaciones y sospechas sobre Luis A. Díaz terminaron por ser el mayor lastre en plena campaña. Además, el entorno había cambiado: las escisiones y la caída de popularidad de Narciso Agúndez produjo unas circunstancias muy diferentes para Luis A. Díaz; el partido en el poder ya no podía darse los lujos de las anteriores elecciones que ganaron de calle.

Igual sucedió con los candidatos a alcaldes, especialmente en La Paz. Impuesto gracias a sus relaciones con la dirigencia nacional, Ricardo Gerardo Higuera resultaba un candidato sin arraigo, sin popularidad en la ciudad. Candidaturas que nunca prosperaron pero el partido se empeció en mantenerlos con el objeto de cubrir cuotas y ya, al final, quizás con el objeto de impedir otras escisiones de políticos saltimbanquis que han colmado la partidocracia.

Epílogo. El PRD, sus aliados y los miembros de la izquierda tienen mucho material para analizar. Sin duda, esta debacle obliga a una refundación, al menos, regional del partido. Además de obligar a la renuncia de la dirigencia para dejar libre paso a las ideas y documentos, será necesario, ahora sí, contar con los recursos intelectuales de la izquierda con el fin de contar con un partido consecuente con los principios de la izquierda.

Privilegiar la congruencia por encima de la actividad política pragmática y utilitaria; analizar las distancias entre gobernantes y partido, entre candidatos y programa; entre ser de izquierda en la oposición y de derecha a la hora de gobernar, pero sobre todo, observar las conveniencias del PRD estatal independientemente de los vaivenes en los que se mueve la dirigencia nacional, una de las peores influencias en este proceso electoral.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

LEONEL COTA; EL REGRESO

Introducción. Después de un lapso de silencio, vuelve Leonel Cota a la previsible actividad política. Después de dejar la gubernatura de Baja California Sur, Cota Montaño, como se sabe, incursionó como uno de los hombres, más cercanos a Manuel Andrés López Obrador y por poco, por muy poco, al frente del PRD, lo lleva a la presidencia de la república.

Aunque se quedaron en la orilla, por un supuesto fraude a cargo de los poderes fácticos, nunca el PRD había llevado a cabo una elección tan exitosa, tanto, que del histórico 12 %, el partido de la Revolución Democrática llegó a un poco menos de 40% con muchas curules en el congreso que lo convirtió en la segunda fuerza política, sin duda, a causa de los fervores que levantó en su momento la personalidad de López Obrador.

A Leonel Cota le tocó, ese 2006, procesar el conflicto postelectoral, brete tras brete en el que el ex candidato presidencial metió al partido y en la petición de voto por voto, casilla por casilla, protestas, plantones, marchas; muchas de las cuales molestaron a la ciudadanía y el partido empezó a perder popularidad de una manera acelerada.
El acabose fue cuando se llegó el momento de renovar la dirigencia del partido y se enfrentaron dos grupos antagónicos al mando de Jesús Ortega y Alejandro Encinas. Las elecciones resultaron ser un verdadero fiasco: triquiñuelas, embustes, simulaciones. El partido que exigía elecciones limpias y acusaba fraude, no podía llevar en paz una elección interna; las comisiones perredistas que organizaron la elección no pudieron con el paquete, renunciaron y embrollaron aun mas el asunto. Las cosas llegaron hasta el Tribunal Federal, mismo que había sido desdeñado por el PRD como garante moral de las elecciones en México. Contradicciones de alto costo político hicieron rodar cuesta abajo al PRD.

En medio de este barullo Leonel Cota decide renunciar y dejar el patido a la deriva. Finalmente, como sabemos, el Tribunal da el triunfo a Jesús Ortega mientras los lopezobradoristas se quedan rumiando su desencanto, entre ellos, el propio Leonel Cota.

Después del PRD Nacional. Vienen meses de silencio, Leonel Cota mantiene un trato respetuoso con el gobierno de Narciso Agúndez. Nada se le puede reprochar. Aparece poco en la elección de su hermana Rosa Delia a la alcaldía de La Paz. Sin embargo, medios poco afectos a la familia Cota Montaño, inician una escalada de desprestigio y se acusa a ciertos funcionarios de deslealtad.

Es en la víspera de las elecciones intermedias, cuando se realizan las listas de candidatos a diputados que el nombre de Leonel Cota suena como candidato plurinominal. Con el PRD en manos de los Chuchos, la inclusión de Cota Montaño se encuentra con dificultades y rechaza el tercer lugar de la primera circunscripción, mientras al General Francisco Armando Meza Castro, le reservan la primera, una burla para el exgobernador y expresidente del partido y una razón suficiente para montar en cólera y acusar de falta de apoyo a los antiguos leales como el gobernador Narciso Agúndez, candidatos a diputados y dirigentes del PRD en BCS.

Con su historial, con su capacidad política, a Cota Montaño tendrían que ofrecerle una posición plurinominal segura. Le ofrecían un riesgo que no deseó tomar y se retiró. Ni el PRD local, ni los leales de otro tiempo, mucho menos el gobernador, al parecer, hicieron esfuerzos en impedir la injusticia que se cernía sobre Leonel Cota

El Regreso. Con este talante vuelve Leonel y de forma estruendosa da a conocer la formación del Frente Democrático Sudcliforniano, rodeado de sus mas cercanos tomó el centro de la escena e inició un discurso que revela no solo sus intenciones, sino sus personalidad y su sentido de trascendencia. En ese discurso de apertura, se escucha a un Leonel tronante, como Júpiter, como Jehová contra quienes quemaban incienso a “El becerro de oro” después de haberles enseñado el camino de la verdad.

Según el exgobernador, hizo un gobierno modelo, dejó las cosas muy bien, en orden y trabajando cuando abandonó el estado en pos de otras glorias. Después de librar combates en las grandes ligas; después de guerrear contra la reacción, contra la derecha neoliberal; después de múltiples sacrificios y mortificaciones regresa y encuentra desordenado el cotarro. El guerrero encuentra que su legado se ha perdido; su herencia política abandonada, su doctrina olvidada, sus métodos echados a la basura, sus lecciones han sido tergiversadas. Todas las enseñanzas, sus ejemplos han sido objeto de desviaciones. Con eso se encontró el héroe cuando regresó a la tierra de sus desvelos.

Leonel entonces comprende que no los puede dejar solos y así la emprende contra funcionarios que se enriquecen en su cargo, invasores de terrenos, negociantes en el gobierno, prototipos del mercadismo –esa gran corriente política- desleales, traidores, mediocres, ladrones, en suma, los vendedores en el templo. Leonel viene a salvarlos de ellos mismos, quizás a salvarnos a todos.
La tomó en contra de funcionarios: “tampoco queremos que se repita la misma historia, de políticos en las alturas, mediocres, ladrones” y después: “podemos equivocarnos una vez, pero quien se equivoca dos veces…”. Palabras ambiguas, merecedoras de una hermenéutica política cuyas revelaciones mesiánicas pondrán a cada quien en su lugar. Muchos entendimos que el asunto era contra Narciso Agúndez, quien sabe.

Los objetivos del Frente. El FDS revive a las organizaciones parapartidistas que se unieron al PRD en 1999 para derrocar al PRI. No tiene otra función que influir en la vida política de Sudcalifornia en cuanto a seleccionar a los candidatos que deberán dar la batalla en 2011. No está afiliado a ningún partido político. Al parecer, la idea de Leonel es aglutinar una gran cantidad de posibles votantes alrededor de un candidato. ¿de cual candidato?, sería la pregunta siguiente.
Leonel lo aclara en su discurso: “No vengo a promover a ningún candidato o candidata, ustedes los van a proponer y van a decidir como se hizo en 1999 y en el 2005, como hemos decidido en la historia política del estado en los últimos 10 años”. Es decir, la responsabilidad es de esa entidad tan socorrida por los políticos, el llamado “pueblo”. Una entidad fantasmagórica, ubicua, tan ad hoc para la demagogia, un ente sumamente manipulable. Seguramente no faltó el colofón de “el pueblo nunca se equivoca”, otro de los axiomas del sofismo.

Según el reportaje que el periodista Raymundo León publicara en la Revista Análisis –noviembre 2009, pag 10-11- el FDS nace con una afiliación de 7 mil militantes, pero la meta es llegar a 50 mil a finales del 2010. Si esto se llega a cumplir, el FDS funcionará como un partido político y será la joya que todo partido político querrá, pues el triunfo de su candidato será seguro.

Sin demasiados romances con el PRD, Leonel Cota ha seguido el mismo sendero de su mentor López Obrador: culpa de colaboracionista a la dirigencia actual del PRD, por lo tanto busca refugio en la “izquierda” representada por el PT y Convergencia. De hecho, en la tarima de la cancha Gómez Jiménez, donde se realizó el acto de fundación del FDS, se encontraban tanto dirigentes del PT como de Convergencia, seguramente los partidos con los que dará la lucha contra el candidato de Narciso Agúndez, por el PRD.



Por lo pronto, Leonel trata de convertir el Frente en un tesoro que se disputen todos los partidos. Una vez que el Frente tenga la fuerza planeada de 50 mil afiliados y, si todo sale bien, ahí es cuando “el pueblo” va a decidirse por Rosa Delia Cota Montaño en una elección interna. Ya lo dijo Leonel “igual que en 1999, igual que en el 2005” .

La otra cara de la moneda. Por lo pronto, en su regreso, Leonel Cota ha mostrado músculo. Sin embargo, funcionarios del gobierno de Agúndez no se vieron en el estrado; pocos diputados locales, ninguno federal; ningún presidente municipal, solo un delegado. Habrá que ver su capacidad para aglutinar una mayor cantidad de militantes, de mantener el control y de llevar a cabo sus planes.

Tiene en contra, el estatus de exgobernador, al gobernador, la división del PRD, el peligro de nepotismo por Rosa Delia y el efecto Kirchner.

Ex gobernador. Fenómeno que padecen todos los exgobernantes del mundo. Tal estatus es el caso de quien una vez gobernante, se retira porque ya ha conseguido su aspiración política máxima y guarda respetuoso silencio. Solo aparece en actos selectivos, acepta puestos honorarios y rechaza dar opiniones a los medios. A cambio, empiezan a aparecer por aquí y por allá, revelaciones, chismes y comentarios que no se atrevieron a salir mientras el presunto estaba en el poder. El presunto calla y soporta estoicamente su ostracismo.

Obviamente no es el caso de Leonel. Aunque su imagen ha sufrido un deterioro ostensible, su capacidad política es indudable, sin embargo, tiene en contra al propio gobernador y el gobierno, rencores y disidencias acumuladas desde el 99, el capital político de AMLO en picada, un PRD dividido y la idea general de que su deseo es colocar a Rosa Delia Cota en la gubernatura, quizás, su mayor desventaja.





El fenómeno del ex gobernante alcanza también a Agúndez, la natural tendencia a buscar en su relevo a un leal, es muy probable que no coincida con Leonel Cota. En el escenario de constitución de el FDS, al final del acto, un poco antes de caer el telón, Leonel, como un actor que ha debutado con éxito, se presenta ante el respetable que lo ovaciona, entonces comparte, como primer actor, con el resto de compañeros el aplauso y es Rosa Delia quien se encuentra a su izquierda y a quien Leonel levanta la mano. Un digno final de la obra y un mensaje que quiera que no, es, por obvio, revelador.

Por más derecho, experiencia y valor propio que pudiera tener Rosa Delia Cota, el elector rechaza la eternización de una familia en el poder, además habrá que ver cuáles son las percepciones populares acerca del gobierno municipal que encabeza en la actualidad.
Rosa Delia ha sido factor de desacuerdos en el PRD, con ciertas contradicciones con el gobernador y con el diputado federal Víctor M. Castro, el mismo Leonel Cota, no es un factor de armonía; su discurso tronante, acusativo, bronco y buscapleitos no fue una pieza de oratoria plácida y armónica; no tiende a los consensos, a la reconciliación. Está en pie de lucha y eso, siempre provoca divisiones, además de las múltiples disputas de corrientes y tendencias que han desfondado el PRD. Una división mas del grupo en el poder, es posible que no les alcance para ganar una elección.

El efecto Kirchner. Como bien sabe el enterado lector, en la Argentina, el gobierno próximo pasado lo ejerció Néstor Kirchner, su esposa Cristina Fernández, que era senadora pasó a ser candidata y actualmente gobierna la república. Nadie, ni los mas fieles seguidores del matrimonio piensa que gobierna Cristina, ante casi todo el mundo, quien ejerce el poder es Néstor.

Si el candidato que salga del FDS llega la gubernatura, sufrirá, seguramente, el efecto Kirchner. Nadie en su sano juicio creerá que puede erigir un gobierno autónomo, mucho menos, si es Rosa Delia la afortunada. Leonel Cota será una sombra, se convertirá en el hombre fuerte, el que está detrás del trono y el gobernador, quien sea, será solo un hombre de paja, un esperpento. Aunque si es Rosa Delia, todo quedará en familia. Una apuesta arriesgada, de gente que sabe de apuestas y la apuesta de Leonel Cota es la de convertirse en el gran elector, único objetivo del FDS.

sábado, 5 de julio de 2008

AQUI ESTAMOS II

Como en todo el país, el PRI daba muestras de agotamiento, lo mismo sucedía con la clase política sudca creada en los 40's y que en los 70´s toma el poder en BCS. Los últimos gobiernos habían sido desastrosos y aunque siempre se cubrieron con el limpio manto de la sudcalifonidad, nuestra clase política difícilmente podría quitarse su fama depredadora.; aunque se llamaban a si mismos "sudcalifornianos bien nacidos", su ostensible riqueza y buen vivir laceraba -quizás de envidia- a la mayoría de sudcalifornianos, que como en todo el país, tienen problemas para llegar a la quincena.

De esta manera el PRI llegaba extenuado y vacío a la elección del fin de siglo (1999); con demasiados pecados y contricciones, los priistas, sin aparente competencia, se aprestaban a dirimir sus diferencias en una elección interna, abierta al público.
El PAN seguía dividido, el PRD con menos de 10 % de preferencias electorales y los partidos pequeños, en la espera para unirse al carro del posible vencedor. No se avistaban problemas, excepto los internos.

En el PRI, Antonio B. Manríquez, era el favorito. Después de pasar todo el organigrama de los puestos políticos de BCS, a Manríquez "le tocaba" ser gobernador en esa especie de dinastía que había establecido la clase política, pero pronto se inscribiría Leonel Cota Montaño, un exizquierdista redimido en el PRI después participar cuando estudiante en el DF en partidos de corte marxista. Había picado piedra en el municipio de La Paz en donde escaló posiciones tanto en la administración como en laa lides partidarias: el PRI lo convirtió en diputado federal del 94 al 96, de donde se lanzó para presidente municipal de La Paz, posición que tenía cuando propone su candidatura a la primera magistratura de BCS
Para diluir una pelea entre dos, también se lanzó Mario Vargas Aguiar miembro de la nomenclatura priista sudcaliforniana.
La elección sucedió sin demasiados percances. El PRI declara vencedor a Manríquez Guluarte quien le sacó 5% de ventaja a Leonel Cota, sin embargo, apenas estaban gurdando las urnas cuando Leonel Cota desconoce la elección con el pretexto de fraude, "dados cargados" y favoritismo de las autoridades partidarias.

Inmediatamente busca otro partido para que lo nomine candidato, el PRD en recientes manos de antiguos priistas le da asilo y lo lanza a la gubernatura a la que se alía el PT. El cálculo era magistral: si contendiendo en el PRI, Manríquez solo le había ganado con 5% de los votos, tal cantidad la podía conseguir con otro partido en el supuesto que sus compañeros priistas le fueran fieles. Y así sucedió.
El PRI se vió rebasado en la campaña. Leonel Cota supo tocar las fibras mas sensibles de la población que no quería mas raterías y sinvergonzonerías en el gobierno. Cota Montaño prometió vender el avión del gobierno -donde los gobernadores salían de compras a los EU con todo y familia- además de deshacerse de El Caimacito, la casa gubernamental. Promesas que volcaron al populacho en su favor.
Las campañas avanzaron y pronto se vio la debilidad priista y la gran fortaleza que había adquirido el equipo de Leonel Cota. La vieja clase política apenas lo podía creer. El PRI sufre una sangría de la que aun no se repone y como era de esperarse, Manríquez y el PRI pierden por paliza. Igualmente, la presidencia municipal de La Paz, la gana Alfredo Porras que también había abandonado el PRI.

Ya en el gobierno, Leonel Cota abre la competencia comercial cerrada que controlaban los grupos empresariales locales; mejora las arcas gubernamentales mediante la venta de predios, emprende un extenso programa de pavimentación y se muestra como un hábil político que controla medios de comunicación y el acceso al poder; no permite la crítica que le incomoda y mantiene una vigilancia férrea en los mas lejanos colaboradores; en efecto, vende el avión estatal -que le haría mucha falta en una geografía tan intrincada como la sudca-, la casa "del gobernador" la convierte en museo marítimo -hoy en decadencia- y se renta para fiestas particulares -que también le hizo falta-. También la emprende contra la administración de Mercado Romero, su antecesor y acusa de corrupción a varios miembros del gobierno anterior quienes se dicen perseguidos y víctimas de venganzas con sabor personal.

Tocan la cárcel el exgobernador Mercado Romero; el ex secretario general de gobierno, Raúl A. Ortega y la que se lleva la peor parte es la subsecretaria de Finanzas Griselda Uribe, pues mientras los otros llegaron de "entrada por salida" al bote, Griselda se pasó años luchando por su libertad en medio de laberínticos procesos jurídicos.

Los enemigos de Leonel Cota lo acusan de favorecer a sus familiares y de gastar enormes fortunas en carreras de caballos a las que es aficionado desde muy pequeño.

Aun así, la gente percibe como buen gobierno su ejercicio en el poder y prepara su sucesión al tiempo que hace cerradas alianzas con quien será el candidato presidencial del PRD en el 2006, Andrés Manuel López Obrador con quien traba amistad personal. AMLO viaja frecuentemente a Sudcalifornia y es atendido personalmente por "Lionel" -como le llama la población- y se hace íntimo del Peje quien lo nombra -a mano alzada- en varias ocasiones "el mejor gobernador del país". Lionel no termina su periodo pues se une a la campaña de El Peje para posteriormente presidir el PRD al nivel nacional -como se sabe-

Mientras tanto en BCS, el PRD se ha convertido en el partido que hace exactamente lo mismo que el PRI. Mantiene un fuerte control de las lealtades, controla lo medios de comunicación, se mueve entre las corporaciones vestigios del priismo, establece redes de entrega de prebendas a sus electores, compran credenciales en las elecciones y al igual que el antiguo partido de estado, la siguiente candidatura a la gubernatura se juega en una elección interna de donde sale vencedor el candidato oficialista, Narciso Agúndez Montaño sobre Víctor Guluarte y Rodimiro Amaya, antiguos priistas como la mayoría del comité central del PRD y los funcionarios de gobierno. La maquinaria electoral del PRI la posee el PRD y los políticos sudcas están demasiado impregnados por la manera de hacer política del viejo sistema mexicano; así fueron educados y no conciben una manera de hacer política mas que considerando clientes a los electores y súbditos a los ciudadanos.

Desde el 2005, BCS es gobernada por Narciso Agúndez Montaño a quien, desde su campaña electoral se le acusó de ser "el hombre de Leonel", además de primo hermano con lo que arreciaron las acusaciones de nepotismo, parentezco que han negado ambos.

Se mantiene, en la actualidad, la sospecha de un plan transexenal para permanecer en el poder mediante familiares y "hombres de paja" a cargo de la familia Cota Montaño, situación que parece corroborarse con la presidencia municipal de La Paz en manos de Rosa Delia Cota Montaño, hermana de Leonel. Sin embargo, Narciso Agúndez ha dado muestras de cierta independencia de la familia Cota Montaño en varias ocasiones: reconoce como presidente legítimo a Calderón Hinojosa, por ejemplo, además de que se ha deshecho de colaboradores en el gobierno, herencia y lealtades de los Cota Montaño.

Sin competencia electoral ni adversarios de peligro; con "carros completos" en la última elección estatal -que renovó presidencias municipales y congreso estatal- el escollo político mas fuerte que Agúndez Montaño tiene que enfrentar, quizás sea, demostrar que, en efecto, ejerce el poder de manera autónoma; que no ha sido impuesto por una familia y que sus acciones de gobierno no tienen otra finalidad que el progreso de BCS y no el pago de facturas por estar donde está.