BLOG RENACENTISTA: MEDICINA, LITERATURA, POLITICA, RELIGION, POESIA, HISTORIA Y BAJA CALIFORNIA SUR. Inspirado desde esta rocosa península bañada por las aguas marinas tanto del Golfo de California como del Pacífico este blog es una "botella al mar" de una tierra por mucho tiempo ignorada.
sábado, 11 de junio de 2011
viernes, 10 de junio de 2011
domingo, 5 de junio de 2011
EL GOBIERNO EMPANIZADO
El pleno del PAN en todo lo alto –como si realmente hubieran ganado la elección- festejaba el triunfo de Covarrubias; las dirigencias nacionales y estatales levantaban el brazo del ganador entre sonrisas satisfechas, confetis y serpentinas.

Los escasos panistas se aprestaban a cobrar el préstamo de las siglas, a incrustarse en la administración del nuevo gobierno y a generar el fenómeno político y social del neopanismo, un movimiento con características similares al neoperredismo que se vivió en el inicio del siglo, con la llegada al poder del Leonel Cota, un priista que había abrazado las siglas del PRD.
Antecedentes. El PAN, como bien se sabe, poco o casi nada pintaba en el Estado. Los últimos años, las noticias de este partido se referían a las continuas desavenencias entre la dirigencia estatal y uno de sus miembros más conspicuos, el senador Coppola, por lo demás, la única presencia política de peso en BCS, eran las delegaciones federales, algunas en manos de panistas sudcalifornianos. Ningún triunfo electoral relevante en los últimos diez años distinguía al PAN. Parecía que en este estado habían desaparecido los conservadores.
Los remotos triunfos del PAN se debieron a políticos que abandonaban el PRI, el caso de Crisóforo Salido que por poco le gana a Mercado Romero la gubernatura hace casi veinte años o de Ruffo Velarde que gana la alcaldía de La Paz en los noventas, ilustran bien la indigente situación del panismo en la entidad. Después, algunos triunfos menores por aquí y por allá, diputados locales, algunos plurinominales pero no más.
Los tiempos de la dominación del PRI, el PAN fue el partido que, al igual que en todo el territorio nacional, constituyó la única oposición visible, pero siempre en un segundo plano. Después vendría la dominación perredista por dos sexenios en los que el PAN tampoco jugó un papel relevante, aun cuando el PRI estuvo en la lona.
Así las cosas, al inicio de la contienda electoral reciente, el PAN había nominado a un empresario local como su candidato a la gubernatura. Sin ninguna posibilidad de triunfo, el mencionado candidato hizo algunas giras, reuniones, mítines sin mayor capacidad de convocatoria, que solo reflejaba la penuria panista que se expresaba en menos del diez por ciento de preferencias electorales.

Cambio de candidato e imagen. De pronto, de manera súbita, el candidato fue sustituido, sin más ni más, sin mediar mayor protocolo, por Marcos Covarrubias que después de su deserción del PRD y un periodo vacilante, ambiguo, finalmente decidió contender por el PAN donde fue bienvenido por Gustavo Madero y pronto, las fuerzas vivas del Acción Nacional acudieron en su auxilio. En cada mitin, en cada reunión había gobernadores, senadores, y demás conspicuos y famosillos miembros del panismo nacional que arropaban la campaña de Covarrubias, una campaña nada austera, en la que tiro por viaje se rifaban electrodomésticos y hasta carros cero kilómetros. Por recursos no quedaba.
Por su parte, Covarrubias que en su época de candidato de la izquierda pasaba como el hombre maduro y seductor, simpático y agraciado, coqueto y carismático, ya envuelto en las siglas del PAN, empezó a fundamentar su campaña en los valores familiares y se exhibía, cada que se podía, con su propia familia en los actos multitudinarios. Su esposa tuvo que hacer grandes sacrificios para permanecer, en un avanzado estado de gravidez, lo más que pudo, al lado de su esposo. Abrazaba, sin rubor y con gran entusiasmo los valores del panismo.
Fundamentalismo panista. Como todos los conversos, inmediatamente, apenas electo Covarrubias declaraba a un periódico (El Universal, 8 de feb. 2011) que estaba de acuerdo con la política aplicada por el presidente Calderón en contra del crimen organizado y decía: “ sentirse cómodo y de acuerdo con la ideología de la derecha y tendencias conservadoras, como la ley antiaborto”. Al preguntarle acerca de los estatutos, historia y orígenes del PAN aceptaba que desconocía aspectos como la fundación y agregaba: “Pero sí sé que tiene más de 70 años, 71 años. Quiero decirte que vamos a leer todita (la historia del PAN), pero lo poquito que hemos ido encontrando es algo que nos ha encantado”. Con estas declaraciones cerraba el ciclo que había iniciado con su defección del PRD y abría otro, muy incierto.
Una vez en el gobierno, coloca a varios panistas en sitios claves del organigrama, también se decide por amigos, leales y algunos personajes controvertidos de la política sudcaliforniana, especialmente en Finanzas, donde se ratifica a José Antonio Ramírez, a quien desde al panismo se había criticado la manera de endeudar al estado, igualmente, en la secretaría particular nombra a Arturo De la Rosa, quien había seguido su mismo camino preelectoral, del PRD al PAN, aunque este sin fortuna. En esa mezcla de personajes del gabinete, el encargado de la Secretaría General, la ocupa Mendoza Davis, un patricio paceño, con profundas implicaciones familiares en el priismo estatal aunque proveniente de una delegación federal panista. Un gabinete que retrata perfectamente, los bandazos políticos del propio gobernador, ahora panista.

Grilla panista. Con pesada carga simbólica, algunos edificios públicos empiezan a pintarse de azul, también algunos documentos oficiales y hasta los cheques federales han tomado un azul panista. Cada vez ingresan más panistas a puestos de relevancia.
Aquellos izquierdistas que colmaron el PRD, ya empiezan a mostrar su arsenal de prácticas con tendencias derechistas: sacan a pasear a la familia, les da “asquito” el matrimonio homosexual, regresan a la misa dominical –y comulgan- rechazan públicamente el aborto, a Chávez, a AMLO; lanzan vivas al ejército y su lucha contra el narco, ya visten de azul y se acercan peligrosamente al PAN como alguna vez se acercaron al PRD en sus tiempos de gloria. Las oficinas del PAN, como nunca, tienen aspecto de partido grande, muy lejano al aspecto que tenía hace apenas algunos meses. Las crónicas de sociales inundan el estado con las nuevas divas y divos, juniors y socialités procedentes del panismo redivivo y pronto habrá bailes blanco y negro, eventos exclusivos de una sociedad que ha dado –otra vez- un salto a los nuevos estatus del poder.
Covarrubias, por su parte, acaba de debutar en la grilla panista, “…representa la mejor opción para encabezar al PAN en la contienda presidencial de 2012, porque forma parte de una nueva generación de panistas”. (Peninsular Digital, 27 mayo 2011), declaraba el gobernador respecto de Ernesto Cordero, y se sumaba, de esta manera, junto con otros gobernadores del PAN a la línea panista que proviene –todo parece indicar- de Los Pinos. Entraba, nuestro gobernador así, a ese juego perverso que inventaron los priistas –el tapado, la cargada, la línea- con toda una carga de simbolismos que parecían desterrados con la transición democrática.

Inicio del gobierno. Poco le ha durado la luna de miel o el bono de confianza que otorga la ciudadanía a los recién electos. Como si fuera una maquinaria pesada, un monstruo obeso, el gobierno de Marcos Covarrubias apenas ha dado pasos tambaleantes, inseguros, vacilantes y sus primeras acciones se pierden entre las demasiadas promesas de campaña y las demandas prioritarias de la ciudadanía. El engrudo se le empieza a hacer bola a un gobierno que ha tardado en echarse a andar y mostrar todas aquellas linduras que en campaña se festinaban con singular entusiasmo en medio de las rifas, la música de banda, los regalos, los aplausos. La realidad, terca como suele ser, ha exhibido sin recato la inexperiencia y la falta de oficio político a la hora de echar andar el gobierno, aun sin abordar los múltiples problemas que aquejan a BCS.
Los constantes viajes al DF de Covarrubias y colaboradores, llevan maletines llenos de peticiones de apoyos extraordinarios. El gobernador decía en su más reciente solicitud: “los Ayuntamientos de Baja California Sur padecen una aguda crisis económica que se complica con múltiples adeudos a los cuáles no pueden hacer frente pues sus participaciones federales están comprometidas por créditos contratados por anteriores administraciones y ello impide hacer frente a servicios tan importantes como la energía eléctrica”, a su lado, como escena surrealista, el secretario de finanzas, asentía.

Por lo tanto, Covarrubias y el Estado –que es lo importante- requieren la pronta ayuda de la federación. Como se puede ver, el gobernador ha dado muestras de adhesión incontrovertible a las políticas que provienen de la federación, a las grillas futuristas y a los principios fundamentales del PAN. Está –estamos- en espera de una respuesta acorde con el nivel de compromiso del gobernador con el PAN.
En efecto, parece sentirse a gusto, satisfecho en esta nueva ideología, es posible que fuera panista sin saberlo, que este último viraje en sus ambiciones y marco de referencia ideológica sea el definitivo, pues como declaraba, recién gobernador electo, una vez terminada su responsabilidad al frente de gobierno, volverá a ser lo que siempre ha sido: “un hombre de rancho”. Una variante del panismo que ni en su sueños más excéntricos, tuvo Gómez Morín, cuyo principal exponente es Vicente Fox y que bien podría denominarse: “neopanismo ranchero”, cuya característica principal es haber sido excelentes candidatos, no tan buenos gobernantes.
Una historia que urge cambiar.
domingo, 10 de abril de 2011
NUEVA EPOCA


viernes, 4 de marzo de 2011
COVARRUBIAS en la Picota
¿La receta?: un candidato viable, dinero a raudales, compra de lealtades, mapaches electorales, un IFE a modo y ¡ya está!. Todos los ingredientes convenientemente mezclados dieron como resultado el triunfo de Covarrubias.
Muy pocos lo sabían, otros apenas alcanzaron a entenderlo, otros ni por aquí les pasó aunque la mayoría de analistas locales y amantes del radio callejón, refieren que lo vieron muy claro, desde el principio.
El diálogo de su servidor suele ser, mas o menos así:
- Nunca imaginé un resultado como el que tuvimos- dice el escribidor y fracasado analista.
- ¿Cómo que no? ¿Qué no eres analista?
- No te burles, no le atiné a nada. Supuse que Luis A Díaz daría más pelea, Barroso detrás y Covarrubias adelante pero con muy poco.
- Pero no te fijaste que pasó?
- ¿Cómo que?
- A Luis A. lo dejaron solo, sin dinero, a Covarrubias le metieron mucho, el objetivo de Los Chuchos y Calderón era que no ganara el PRI. El Ricky había crecido mucho.
- Pero te imaginaste a Luis Armando en tercer lugar?
- Si claro, el único resultado favorable que arreglaron fue el del hermano del gobernador en Los Cabos
- Tu lo sabías?
- Todo mundo lo sabía, menos los analistas….como tu
Algunos lo vieron más claro como los Albertos Ceseña –padre e hijo- que desde antes salieron de los reductos considerados perredistas y presentaron sus respetos a Covarrubias y al PAN. Otros tardaron más en reaccionar, por eso a estas alturas, la cargada que abruma a Covarrubias, es una estrambótica mezcla de políticos reciclados, de camaradas experredistas y panistas pragmáticos como sus principales colaboradores para empezar este gobierno que durará cuatro años y medio.
Sabia virtud de conocer el tiempo. No hay estudios, no hay cursos para ser gobernador, es un trabajo que se aprende y la curva de aprendizaje puede ser tan larga o pronunciada como capacidad tenga, en este caso, Marcos Covarrubias. Por lo tanto, en este mandato de cuatro años y medio, le van a hacer falta los 18 meses que son valiosísimos a la hora de consolidar un gobierno. Por esa razón, las teorías que han corrido acerca de las estratagemas que mantienen a Covarrubias en la gubernatura, serán un pesado lastre, para iniciar con legitimidad su gobernanza.
Por lo menos, una gruesa capa de electores que votaron por Barroso y el PRI no le perdonarán las probables tropelías en las urnas de Comondú; una ancha franja de votantes perredistas, valedores de izquierda, menos perdonarán la traición inicial y la jugada electoral con la que venció al candidato de su antiguo partido. Demasiados electores que no votaron por Covarrubias, mas del 50% de quienes sufragaron exigirán, sin duda, muestras de legitimidad en tan cuestionadas elecciones.
Por lo tanto, Covarrubias tiene una tarea difícil porque el tiempo ya está acortado. No hay luna de miel con un elector satisfecho, ni hay bono democrático por el cambalache de partidos y el manoseo electoral. Todo será cuesta arriba y el reloj ya empezó a correr.
Primera llamada. La primera exigencia será llamar a cuentas al gobierno saliente. Han sido tantas las acusaciones y rumores de malos manejos del erario, del desorden financiero del gobierno de Narciso Agúndez que se impone una rápida y contundente respuesta al respetable. Las primeras aproximaciones de Covarrubias al asunto no han sido afortunadas.
Una declaración políticamente correcta de “no desatar cacería de brujas”, se ha tomado como complicidad y una constatación de que, en efecto, la candidatura de Covarrubias no solo era el plan B de Narciso Agúndez, sino el plan A del gobernador, del presidente y de las cúpulas del PAN y del PRD de donde se operó, finalmente, su candidatura, su triunfo y quizás, los cuatro años y medio de mandato legal.
Sin red de protección, Covarrubias tiene la obligación –en defensa propia- de poner en orden el cotarro en los primeros días de gobierno: dar un buen mensaje: sólido y contundente acerca del estado en que recibe el tesoro sudcaliforniano; deudas, gastos, auditorías y resultados que satisfagan a la ciudadanía, sobre todo a una oposición que se siente defraudada –PRI- y a otra que se siente traicionada –PRD- por el gobernador electo.
Personajes señalados por la crítica general como el caso del Director de Comunicación Social, Antonio Alcántar, que se negó una y otra vez comparecer ante el congreso –acusado de utilizar el erario en provecho personal- parecen ser la parte mas delgada del hilo. Sin embargo, el congreso, el peor que ha tenido el Estado de Baja California Sur, en abierto contubernio con el gobernador, aprobó tanto las deudas como el ejercicio fiscal, además que algunos de sus miembros han sido acusados también de uso ilícito del dinero público. En fin, una danza de millones que viene a constituir la primera llamada para el nuevo gobierno.
El equipo político. Si bien la experiencia política de Marcos Covarrubias es mas bien exigua, se impone un aprendizaje rápido para tomar el control de aparato gubernamental. En vista de la especie que ha corrido, comentada arriba, de su manera de acceder al poder, los ojos de los ciudadanos y de la crítica estará puesta en sus primeras palabras, acciones y gestos. Uno de ellos será sin duda, el nombramiento de sus colaboradores.
Para el público es un enigma las relaciones que Covarrubias establecerá, en esta nueva posición, con la clase política sudcaliforniana, pues con base a los acontecimientos electorales, la franja de posibles colaboradores se percibe delgada y escasa ante la imposibilidad de contar con ex colaboradores cercanos de Narciso Agúndez, militantes del PRD, mucho menos del PRI; tendrá que buscar en el PAN y en los ciudadanos sin partido a sus mas cercanos colaboradores. Covarrubias está obligado a contar con panistas en su gabinete, aun cuando el PAN, hace tiempo que en Sudcalifornia no ejerce ningún tipo de gobierno, excepto en las delegaciones federales. Tendrá que incorporar en su primer círculo a nuevas caras que refresquen el ambiente político y en esta proporción –panistas/nuevas caras- se podrán deducir, los compromisos que el gobernador electo ha hecho con el PAN y las nomenclaturas partidarias.
El Programa de gobierno. Las escasas veces que se mostró, durante la campaña con ánimo reflexivo, se pudo observar que Marcos Covarrubias no parece fuera de lugar en el PAN. Se podría decir que a lo mejor ya era panista pero no lo sabía. Su discurso –más conocido- en torno de la unidad familiar es muy del tipo panista; funciona muy bien para la parte conservadora de la sociedad sudcaliforniana. Parecer panista no es un problema para el gobernador electo.
Una vez salvadas las apariencias, otro de los enigmas que por lo pronto subyacen en el ánimo colectivo es el del programa de gobierno que ha de seguir el gobernador Covarrubias. Su reciente conversión panista, su pasado remoto priista y sus recientes antecedentes perredistas, vislumbran un programa de gobierno heterogéneo. Es obvio que los partidos tratan de imponer su ideario, su manera de entender las gobernanzas y desde luego, sus compromisos.
Aunque cada vez el distingo partidario importa menos. Con el gobierno federal panista, se entiende que el gobernador se asuma panista y use el programa y las ideas del PAN a la hora de gobernar. También sabemos que puede cambiar de partido en cualquier momento y, que se puede cambiar para seguir igual. Ese gatopardismo tan frecuente en nuestra impúdica clase política.
miércoles, 16 de febrero de 2011
LA CATASTROFE DEL PRD

No fue una derrota cualquiera, fue una derrota a toda una manera de hacer política, a la comodidad que provee la confianza en el poder; a la forma abusiva de usar las mayorías en el congreso; al contubernio entre ejecutivo y legislativo; a la falta de distancia entre gobernador y partido y a la incapacidad para solucionar los diferendos internos. Es la expresión de una ciudadanía que ha aprendido que con su voto puede castigar y cambiar el estado de cosas.
Muy pronto el PREP apagó los aires triunfalistas de los simpatizantes del partido en el poder, el candidato Luis A. Díaz nunca pasó del tercer lugar; las alcaldías y los escaños en el congreso se ganaron con muy escasa diferencia sobre el segundo lugar. Al final se quedaría el PRD PT con muy magros resultados: además de la pérdida de la gubernatura, solo dos alcaldías, tres lugares en el congreso y una caída hasta el tercer lugar en el orden de las fuerzas políticas del Estado.
No es fácil digerir una derrota así. Ya han empezado desde la cúpula del PRD a lanzar frases motivadoras que invitan a seguir en la lucha y con la idea que el pueblo fue engañado; que el pueblo bueno, noble e ingenuo cayó en la trampa de los neoliberales –que tienen muchos rostros- que los electores han sucumbido a una especie de canto de las sirenas, es decir, son los votantes los equivocados, es asunto de conciencia política que la izquierda no ha sabido inducir. Tarde o temprano, con la dirigencia o sin ella, los colectivos de la izquierda sudcaliforniana tendrán que hacer la autocrítica con el fin de identificar los errores que los llevaron a perder el poder, entre los que sobresalen: divisiones internas, el factor Narciso, el candidato y otras.
Divisiones internas. Sin duda la raíz de la derrota. Cuando empezaron los estire y afloja acerca de la forma de nominar las candidaturas, la cúpula del PRD aun sentía que tenía todo para ganar y se hicieron escasos esfuerzos para mediar entre los inconformes. La actitud parecía ser la de quienes teniéndolo todo, los tránsfugas se lo perdían; no merecieron la intervención diplomática ni la política de la reconciliación. No hacían falta. Esas fueron las expresiones de los principales dirigentes cuando salió Leonel Cota, por ejemplo, por la puerta de atrás. De mala manera le dieron un portazo a uno de sus principales dirigentes.

Por otra parte, cuando la discusión encuesta o consulta y que se decidió finalmente por ambos métodos, cuando faltaba por hacer la consulta popular, sin más, la dirigencia nacional se negó a llevarla a cabo a pesar que la dirigencia estatal negaba las causas para no llevarla a cabo que argüían Los Chuchos, una dirigencia nacional rechazada por la mayoría de perredistas pero que, aún así, el partido local siguió sus lineamientos
.Si bien las defecciones del PRD se sucedieron de manera lenta pero continuada, fue la de Marcos Covarrubias –que nunca fue explicada ni por el propio Covarrubias ni por la dirigencia estatal- la que pesó más. Covarrubias había demostrado que tenía el favor del electorado, sin embargo, parece ser que, desde el gobierno se impusieron, a propósito, tal cantidad de compromisos, tal carga de obligaciones para con los grupos perdedores, que Covarrubias y sus mas cercanos colaboradores prefirieron la incertidumbre de pasarse a otro partido. ¿Por qué preferir otro partido si en el PRD tenía casi seguro el triunfo?, esa pregunta nunca fue resuelta por la dirigencia estatal que siguió haciéndole el juego a Los Chucho y a Narciso Agúndez.
El factor Narciso. Los errores se fueron amontonando durante seis años –o más- sin que el partido levantara la mano. Tampoco los escasos intelectuales que tuvieron cabida en el gobierno perredista, dijeron esta boca es mía. El aburguesamiento de los funcionarios de izquierda fue patente; la comodidad que provee un buen sueldo, la conformidad con el estado de cosas que provoca el agradecimiento a quien lo puso donde está, obraron la defensa a ultranza de un gobierno que cada día se veía más hacia la derecha.
Por ejemplo, la desorganización municipal por falta de fondos fue una de las causas que incidieron para dar una visión de un gobierno ineficiente. Mientras Narciso Agúndez se codeaba con Televisa y le daba todo para que colocaran un centro de rehabilitación infantil, mientras el CREE –el órgano de rehabilitación estatal- seguía en la indigencia, el gobierno de NAM despojaba al patrimonio estatal de millones que hacían falta en los municipios; los alcaldes batallaban para llegar a fin de mes. El asunto tronó el fin de año cuando no pudieron cumplir los compromisos económicos con los trabajadores municipales –a quienes les habían quitado, a la mala, parte de su sueldo para el Teletón-, pero si habían cumplido con Televisa. Se sucedieron paros, suspensión de pagos y hasta desórdenes políticos en el caso de Comondú.
Nadie dijo nada, o mejor: hubo voces de advertencia de algunos miembros del partido –que la dirigencia desestimó- ante la deuda que el estado acumulaba. Un congreso con mayoría perredista débil, patrimonialista y en los brazos del gobernador, dio la anuencia para adquirir una de las deudas mas espantosas que los sudcalifornianos tenemos que pagar del erario; una deuda irresponsable, en buena parte utilizada para la construcción de obras no prioritarias como el Pabellón Cultural de Los Cabos. En fin, una opacidad tal en el manejo de los recursos que el gobierno electo– ejecutivo y congreso- deberán llamar a cuentas al gobernador.

La universidad, tradicionalmente botín político, se encontró, en su ya larga historia de desventuras, de pronto con dos rectores. A despecho de su autonomía, los gobiernos estatales siempre han incidido en la UABCS desde su fundación, han actuados de bomberos ante los múltiples conflictos universitarios. Por tal razón, tales conflictos se endosan al gobierno en turno.
Además de estos ejemplos, ha habido acusaciones de frivolidad y de gestos impopulares, pero Narciso Agúndez hasta el final ha sido apoyado por el partido. La dirigencia siempre se negó a deslindarse, al contrario, apoyó o al menos guardó silencio ante los errores y omisiones en los que cayó Agúndez Montaño; los verdaderos izquierdistas estaban más ocupados en conservar su puesto que en tratar de señalar a un gobierno que acumulaba desprestigio y descrédito que, obviamente incidió en el candidato.
El candidato. Aun cuando Luis A. Díaz no fue el seleccionado por la encuesta, a la renuncia de Covarrubias, se acudió a su candidatura. Bien se sabía que Luis A. Díaz tenía una serie de cuestionamientos que lo hacían un candidato difícil de prestigiar, lustrar y de promocionar con éxito. Sin embargo, pudieron más las influencias del gobernador y Los Chuchos que los factores críticos del partido.

Luis A. Díaz fue, quizás desde el principio del gobierno de NAM el señalado. Había sido mano derecha de NAM en la alcaldía de Los Cabos y sucesor del propio Narciso en dicha alcaldía. En cuanto finalizó su ejercicio como alcalde de Los Cabos, el gobernador lo llamó para ocupar la posición más visible en su gobierno, la Secretaría de Gobierno. Así se tejió la red de apoyos a LAD que desde su ascenso a esa posición inició su campaña, a la que se adhirieron todos los funcionarios de alto y mediano pelo, aunque LAD tenía asuntos sin resolver que van desde su identidad, hasta acusaciones de contubernio con invasiones ilegales de terrenos y otras sospechas que no valieron para la dirigencia estatal. Aun así se mantuvo en la candidatura cuando era evidente que tales acusaciones –ciertas o no- harían mella a la hora de presentarse como candidato. Para los adversarios fue un alivio.
Aunque el PRD confiaba en su estructura electoral, el peso de las acusaciones y sospechas sobre Luis A. Díaz terminaron por ser el mayor lastre en plena campaña. Además, el entorno había cambiado: las escisiones y la caída de popularidad de Narciso Agúndez produjo unas circunstancias muy diferentes para Luis A. Díaz; el partido en el poder ya no podía darse los lujos de las anteriores elecciones que ganaron de calle.
Igual sucedió con los candidatos a alcaldes, especialmente en La Paz. Impuesto gracias a sus relaciones con la dirigencia nacional, Ricardo Gerardo Higuera resultaba un candidato sin arraigo, sin popularidad en la ciudad. Candidaturas que nunca prosperaron pero el partido se empeció en mantenerlos con el objeto de cubrir cuotas y ya, al final, quizás con el objeto de impedir otras escisiones de políticos saltimbanquis que han colmado la partidocracia.
Epílogo. El PRD, sus aliados y los miembros de la izquierda tienen mucho material para analizar. Sin duda, esta debacle obliga a una refundación, al menos, regional del partido. Además de obligar a la renuncia de la dirigencia para dejar libre paso a las ideas y documentos, será necesario, ahora sí, contar con los recursos intelectuales de la izquierda con el fin de contar con un partido consecuente con los principios de la izquierda.

Privilegiar la congruencia por encima de la actividad política pragmática y utilitaria; analizar las distancias entre gobernantes y partido, entre candidatos y programa; entre ser de izquierda en la oposición y de derecha a la hora de gobernar, pero sobre todo, observar las conveniencias del PRD estatal independientemente de los vaivenes en los que se mueve la dirigencia nacional, una de las peores influencias en este proceso electoral.
martes, 21 de diciembre de 2010
CAMPAÑAS, MODORRA, DEBATE

Han sido campañas políticamente correctas. Los señalamientos han sido velados, bien camuflados y llevan mas la intención de quedar bien con la tribuna que, vulnerar o escaldar al adversario. Los políticos en campaña ha representado muy bien la aburrida civilidad, la intrascendencia de la consideración, el disimulo de la diplomacia, y lo explican, de paso, endilgándole al público elector sus juiciosos razonamientos, dicen: “el ciudadano no quiere señalamientos ni pleitos, ni altercados, más bien desea que se le señalen propuestas, planes, programas de gobierno”.

Quizás no sea cierto y los ciudadanos, por repetitivas, entendemos que las propuestas siguen siendo vueltas a lo mismo, es decir, manuales de buenos deseos y que nos gusta más el espectáculo de la controversia, la polémica, la discusión, eso que provee sabor democrático a las contiendas electorales. Sería justo, por lo tanto, que, después de la calma chicha, los equipos de campaña se propongan la organización de debates entre candidatos, ese instrumento democrático tan útil para que, con base de otro parámetro, de otra manera que no sean los pendones que cuelgan de los postes, las cancioncitas pretenciosas, lemas tomados del lugar común o la impetuosa oratoria de los mítines, los ciudadanos podamos, con elementos más objetivos, mas acuciosos, con mejor conocimiento, tomar la decisión por quién votar el próximo 6 de febrero.