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miércoles, 29 de junio de 2011

EXGOBERNADORES

Introducción. De las llamadas reglas no escritas del PRI -y del sistema que nos gobernó durante más de setenta años- entre tantas, había una especie de código del ex gobernante, en cuyas recomendaciones se encontraban ciertas conductas dirigidas, básicamente, a no inmiscuirse en los terrenos del gobernante en funciones –que casi siempre era de su propio partido- es decir, un comportamiento discreto, reservado y prudente una vez terminada su gobernanza.

Cada vez que un ex gobernante se atrevió enmendarle la plana al actual, cada vez que un ex gobernante salió del ostracismo impuesto por el sistema para inmiscuirse en los espacios del sucesor, fue apabullado por el sistema PRI-gobierno, vituperado y mal visto; se le endilgaba el mote de “Emisario del pasado” –una especie de marca indigna- que no era poca cosa en el mundillo del Revolucionario. El ex gobernante tenía que optar por el retiro a la vida familiar, a gozar de sus bienes materiales –al exilio dorado- o en su defecto, desplegar su actividad política en otro campo, diferente al cargo que había ocupado, de preferencia fuera de la entidad que había gobernado.

En Baja California Sur, desde que inició la conversión de Territorio a Estado con un gobierno de transición a cargo del Ing. Félix Agramont y después, la elección de Ángel César Mendoza, ambos siguieron los cánones de la época: Agramont se retiró a disfrutar de su jubilación, Ángel César Mendoza después de un tiempo en la administración nacional a cargo de una subsecretaría, ha permanecido como símbolo del buen ex gobernante; Alvarado Arámburo encontró la muerte trágica, retirado de toda actividad política; Liceaga Ruibal, ha sido representante del PRI en algunos estados, casi inactivo actualmente; Mercado Romero después de sus líos judiciales, sus apariciones son esporádicas y moderadas en actos del partido. A partir de la llamada transición democrática y la alternancia en el poder, los ex gobernadores sudcalifornianos, empiezan a dar que hablar, se han convertido en aves de tempestades, en buena parte porque no han seguido las pautas del viejo sistema.

Las cosas han cambiado y es bastante discutible si los ex gobernantes debieran seguir las reglas que al PRI-gobierno le funcionaban muy bien o si esos códigos de conducta son solo anacronismos que debieran estar en el museo de las antiguallas. Independientemente del debate acerca del comportamiento, los últimos dos ex gobernantes, no han seguido tales reglas y el ruido que han generado los ha llevado a perder prestigio, a poner en entredicho su reputación de personas equilibradas y sensatas, incluso, su salud mental.

Leonel Cota. Es quien marca la alternancia en el poder en BCS. Una vez terminado su periodo, es llamado a ocupar la dirigencia nacional del PRD, en cuyo ejercicio sucede la controvertida elección de Felipe Calderón a despecho de López Obrador, en la que se genera, todo lo que ya sabemos mientras Leonel Cota permanece en el ojo del huracán. Pasadas y enfriadas las hostilidades entre ambos polos sociales y políticos, Cota Montaño es relevado en una elección sumamente polémica, en la que es el propio Leonel quien abandona la dirigencia del partido, sin aun quedar clara su sucesión. Ahí empieza un cuesta bajo político que continúa con la negativa de la nueva dirigencia nacional y de sectores de perredistas sudcalifornianos, a ocupar una diputación federal plurinominal. Lo peor es que esa diputación federal se la adjudicaron a un general del ejército –Francisco Armando Meza Castro- que los sudcalifornianos no conocen, que nadie sabe ni ha sabido de su paradero. Las relaciones de Leonel Cota con sus anteriores valedores del PRD local cambian ostensiblemente, apoyados a la vez, por Narciso Agúndez.
Cota Montaño regresa al estado y pronto salta a la escena política para participar de manera activa. El panorama que encuentra es muy diferente al que dejó cuando salió de la gubernatura, unas cuantas semanas antes de concluir su mandato. Agúndez Montaño tiene las riendas del partido, la anuencia de la dirigencia estatal y nacional para conducir la sucesión, sin embargo, Leonel Cota trata de influir en ésta a través de un frente ciudadano con lo que quedaba de sus simpatizantes. Muy pocos perredistas enchufados en el gobierno acuden en su ayuda y empieza a endurecer el discurso en contra del gobierno de Narciso Agúndez.

Finalmente en medio de las intensas y calientes luchas internas perredistas, pierde la partida, no logra imponer candidato, triunfa Luis A. Díaz –el candidato de Agúndez- y decide abandonar el partido. En búsqueda de mayor protagonismo y de un espacio de poder, vende su alma a cualquier partido que respalde sus pretensiones de contender por la alcaldía de Los Cabos, es aceptado por el partido Nueva Alianza, de Elba Esther Gordillo, una maniobra inverosímil que daba cuenta del desquiciamiento de Cota Montaño. Quien había formado parte del primer círculo lópezobradorista, presidente nacional del PRD en 2006 cuando quedaron a menos de 0.5% de llegar a la presidencia, se precipitaba en el despeñadero de la incongruencia y la falta de sentido común.

La preferencia electoral de los cabeños por Leonel Cota que fue de 11.6 %, le daría su merecida pócima de realidad. Como colofón a esta manifestación rocambolesca de nostalgia por el poder, Leonel Cota, dos o tres días antes de la elección general estatal, llamó a sus simpatizantes –que ya eran muy pocos- a votar por el PRI.

Un ejemplo de apego al poder y de las peripecias a las que puede llegar un político que, hacía unos cuantos años había hecho temblar el rocoso sistema político estatal priista, cuya audacia y capacidad de convocatoria había derrotado sin remedio al partidazo borrándolo de la competencia electoral; el político sudcaliforniano que, sin duda, ha llegado más lejos en ámbito nacional -solo comparable a Agustín Olachea- protagonizaba uno de los descensos más agudos –y lastimosos- que carrera política alguna a pueda soportar.

Narciso Agúndez. Es sabido que Agúndez Montaño llegó al poder impulsado por Leonel Cota. Nadie sabe los factores que empujaron a LCM a apoyar a NAM, a falta de tales confesiones, algunos analistas piensan que la idea de Leonel Cota –conociendo su adicción al poder- era mantenerse, mediante una especie de hombre de paja, en el poder. Si esto fue así, es obvio que Narciso Agúndez desestimó el papel conferido y se aferró al poder como una lapa.
A pesar que los primeros años de gobierno, Leonel Cota se mantuvo ocupado en otras lides y fuera su atención de BCS, fue bastante respetuoso –al menos, en términos mediáticos- del gobierno de su sucesor, el último año de gobierno de NAM fue particularmente traumático, no solo por las andanadas de Leonel Cota y su frente, también porque las cosas empezaron a ir mal: sospechas y señalamientos de mal uso de los recursos; problemas para imponer a su candidato, dicho candidato con mala prensa y mal
a fama; municipios en la indigencia; complicaciones que no supo resolver y se enquistaron como la Universidad, el Tribunal, crímenes no resueltos con exceso de repercusión mediática, escándalos de colaboradores a los que apoyó hasta la ignominia; sospecha enriquecimiento bastante explicable; mala relación con la prensa, una serie de asuntos que terminaron por presentarlo a las nuevas elecciones como un gobierno descompuesto, con muy pocas posibilidades de repetir en el poder, como en efecto sucedió.

Más que un político con oficio, catalogado como un hombre con suerte, Agúndez Montaño, una vez que ha salido como pudo de la gubernatura, empieza a tentar a la fatalidad. Hace algunos días realizó una misteriosa aparición: rodeado de un estado mayor de tenebrosos personajes en un enigmático rancho del Valle, acompañado de gerifaltes obsequiosos del Partido Verde Ecologista, enfundado en una casaca de ese partido, emitió de forma secreta velada –casi subliminal- la disposición a proponerse para una próxima senaduría bajo la divisa del único partido que le faltaba transitar, el Verde.

Otra vez la nostalgia del poder, otra vez el apego morboso a regresar por sus glorias pasadas, única manera de explicar tal regreso. El ciudadano común no alcanza a comprender que es lo que pretende el ex gobernador y es la búsqueda de fuero la hipótesis más próxima a la intuición, motivos más nobles no parecen encuadrar en la personalidad de Agúndez. Más tardó en hacer el anuncio de su nuevo estatus político, que las instancias de justicia del nuevo gobierno en establecer una serie de acusaciones de malos manejos de Narciso en su
accidentada gobernanza.

Asuntos inmobiliarios, una conocida debilidad del ex gobernador. Bien acreditada fue su estratagema para, junto con una legión de ricachones de Los Cabos –que seguramente hoy hacen el fuchi a Agúndez- querían, mediante domicilios apócrifos, jambarse unos terrenos valiosos en una ejido aledaño a La Purísima. El Procurador hace el anuncio de una extraña denuncia -procede por el arquitecto José Refugio Carrillo Sánchez, en su carácter de Director del Patrimonio Inmobiliario y Regularización de la Tenencia de Tierra del Gobierno del Estado. La respuesta de Narciso ha sido un amparo federal que le da un amplio margen de maniobra. Para el común de los sudcalifornianos, la treta tiene más de ruido mediático, que una seria amenaza de castigar delitos administrativos. En eso están.

Marcos Covarrubias. Para Covarrubias no debe ser una situación cómoda tener al ex gobernador Agúndez respirándole en el occipucio; asomándose a los asuntos del estado; merodeando en los íntimos pasillos del poder sudca. Más aun cuando es muy probable que el propio Leonel Cota –un animal político- una vez lamidas las heridas, inicie un retorno reivindicador a las lides políticas sudcalifornianas. De esta manera, habría dos ex gobernadores sueltos, sin mayor recato, sin dirección ni partido, sin reglas escritas –menos, no escritas- sin la contención de una ética que modere las ambiciones de ambos.

Una situación inédita en la historia de los procesos políticos de BCS que requiere un tratamiento también, nuevo y original. Covarrubias tendrá que hacer acopio de todos sus recursos para neutralizar un posible descontrol o desestabilización de su gobierno. Urge al gobierno, acuerdos que pongan en su lugar a los ex gobernadores sin atentar contra sus libertades ciudadanas.
Epílogo. Las conductas de los ex gobernantes que el viejo régimen acuñó, estaban fundamentadas en el caudillismo postrevolucionario. Personajes ávidos de poder, de talante autoritario, que en el intento por permanecer el mayor tiempo posible en el candelero, se convertían en factores de obstrucción de las instituciones democráticas. Fueron las razones por las que Cárdenas envió al exilio a Plutarco Elías Calles, por ejemplo. Tales conductas, con el tiempo se afianzaron, demostraron su utilidad y se convirtieron en normas ineludibles del sistema PRI – gobierno.

En la transición democrática y alternancia del poder, se ha incubado una especie de caudillo en cada gobernador, fenómeno provocado por la falta de control político que antaño se daba desde la Presidencia de la República, así, en su intento por conseguir unidad política, adhesiones, lealtades, los presidentes han dado también mayores libertades y mayor poder a los gobernadores, no es raro entonces, que algunos gobernadores se transformen en pequeños caciques sexenales y que, este caciquismo promueva las conductas transexenales que estamos viendo en las figuras de Leonel Cota y Narciso Agúndez.

domingo, 10 de abril de 2011

NUEVA EPOCA

Se Cierra el círculo que empezó en 1999 con un movimiento social que encabezara Leonel Cota Montaño, que logró, al fin, la capitulación del PRI. Se desgastaba el partido de estado y con los neoperredistas se encumbraba un nuevo grupo en el poder con denominación de izquierda que prometía mejores gobiernos para BCS. Así fue. Leonel Cota asumió con un bono democrático derivado del apoyo abundante del electorado en las urnas, de la clamorosa e incuestionable derrota del PRI y del discurso populista, como todo populismo, esperanzador.


No lo hizo mal, casi de manera inmediata se observaron grandes transformaciones en BCS. Enamorado del poder, gobernó con mano de hierro, de manera hiperactiva fue gobernador de tiempo completo, omnipresente y todopoderoso. Su gobierno trascendió el Mar de Cortés, se relacionó con quien podría ser –en ese tiempo- el nuevo presidente, Andrés M. López Obrador y poco antes que finalizara su sexenio, se fue a buscar fortuna a las grandes ligas de la política nacional. La derrota traumática del tabasqueño supuso, para Leonel Cota, un tobogán en el que se ha desplazado de manera consistente hasta llegar a la situación actual: una ostensible indigencia política, impensable para los tiempos de oropel que le tocó vivir.


De los momentos radiantes de poder omnímodo surgió Narciso Agúndez. Cota Montaño Había hecho un buen gobierno, su calificación y aceptación popular era elevada, podía, con la mano en la cintura, señalar e impulsar a su sucesor. Nadie se le opuso, pero nadie sabe explicar las razones, las cualidades que Cota Montaño encontró en Narciso Agúndez. Si lo que buscaba era un tipo manejable y dócil, que permitiera la trascendencia transexenal del poder, es obvio que no atinó. Narciso Agúndez quizás oyó y aceptó las primeras órdenes y sugerencias de exgobernador, pero poco a poco se fue alejando de su dominio, la separación fue inminente. Al final llegaría el choque público nada amistosos que se suscitó con motivo de la selección de candidatos del PRD en el pasado proceso electoral.


Hay una nada despreciable obra pública de Narciso Agúndez, sin embargo, todo parece indicar - por las votaciones en contra de su partido y candidato, las rechiflas públicas y los rumores de enriquecimiento personal y de sus más cercanos colaboradores que Narciso Agúndez saldrá por la puerta de atrás. Existen hechos comprobables como la deuda pública de cerca de 3 mil millones, intervención manipuladora en la UABCS y en el poder judicial, utilización del erario en gastos no prioritarios y gestos impopulares que han exacerbado el rechazo de Narciso Agúndez y por supuesto, a su partido.




Entonces, de aquel PRD triunfante del 99, poco queda, en su declive solo ha cosechado dos alcaldías y cuatro posiciones en el congreso. Parece estar en ruinas. No ha habido reacciones significativas del perredismo, apenas un acto de contrición ambiguo y enigmático –todo un galimatías- que escribiera Adrián Chávez como forma de explicación de los resortes íntimos que llevaron al PRD, a perder el poder. Todo parece indicar que ha terminado una época y empieza otra; que el grupo político que gobernó dos sexenios está a punto de la descomposición total. Ya hacen sus maletas los oportunistas que en etapas triunfantes se hicieron pasar por izquierdistas, mientras en el otro lado del espectro político, el PAN, un partido sin pena ni gloria en BCS, se empieza a llenar de los mismos oportunistas que alguna vez colmaron al PRD.


PAN y la nueva época. Igual que el PRD en algún tiempo, el PAN hasta hace unos meses no suscitaba ningún entusiasmo. Poco se sabía del partido que representa los intereses de la derecha. Las únicas referencias al PAN en los medios, eran las frecuentes salidas de tono entre la dirección estatal panista y el Senador Coppola en la lucha por el partido, por lo demás, habían sido las delegaciones federales la única presencia del PAN en el Estado. Parecía que en Sudcalifornia no había conservadores. Con la adquisición de Covarrubias, con el triunfo electoral, con el poder tangencial que han conseguido al suministrar sus siglas, el PAN parece revivido. Los “panistas”, que han llenado las oficinas antes desiertas, sienten que han triunfado y que el poder también les pertenece. La misma operación que el PRD realizó cuando llegaron al poder mediante un candidato de otro partido. Al tiempo deberán darse cuenta que quien llegó al poder fue Marcos Covarrubias y su grupo pero no el PAN. Las cuentas que tienden a sacar los, ahora numerosos panistas, es cuánto vale -en términos de posiciones en el nuevo gobierno- el empréstito de símbolos y abreviaturas.


Tan habituados estamos al travestismo político que casi ni se nota que hace unos meses, Covarrubias era un izquierdista, que fungía como diputado federal por un partido –of course- de izquierda, tenía –es una suposición- un ideario, un programa de gobierno, unos planes, una manera de pensar que contrastaba con la actual. Una vez que no solo ha pasado como candidato, sino que se ha afiliado al PAN, se comprende que tendrá que adoptar otra manera de pensar, otros planes, otro programa para colocarse en el otro extremo del espectro político. Aunque ¿Quién cree en tales espacios, en tales espectros?, quizás es parte del empobrecimiento de la democracia o simplemente la práctica política los ha diluido y se ha perdido toda perspectiva con políticos pragmático y utilitarios en su apremiante e imperiosa búsqueda del poder.


La inexperiencia de Covarrubias. Habitualmente un gobernador de cualquier entidad tiene muchos años en el quehacer político. Un currículum abultado de cargos de elección popular, de funcionario, de cargos honorarios, de puestos académicos, no es el caso de Covarrubias. Apenas ha sido presidente municipal de Comondú y justo un año en una diputación federal donde formó parte de las comisiones de Presupuesto y de Pesca. No más de cuatro años en dos cargos de elección popular. La pregunta sería ¿tiene Covarrubias la capacidad para iniciar una nueva época? Poco se sabe de la manera de pensar; su paso por la política ha sido muy fugaz y tortuoso en materia de ideas y discurso. Sin embargo, su discurso de campaña se centró en el “cambio”. Expresaba –como lo hacen todos los políticos en campaña- que la gente quiere un cambio. Aunque –como todos los políticos en campaña- no explicaba en qué consistía ese cambio. Se entendería –así a vuelo de pájaro- que se refería al gobierno de Agúndez pero habrá que ver, que es lo que desea cambiar, como interpretó los deseos de la gente –de cual gente- y que es lo que puede cambiar en cuatro años y medio.


La oposición. A diferencia de los felices años perredistas, al gobierno de Covarrubias le tocará enfrentar una oposición quizás más equilibrada y más crítica, pues en su corto andar, ha dejado animadversiones en la oposición, que seguramente tendrán –el PRI y el PRD- ganas de cobrar en cuanto inicie su ejercicio de gobierno el ex alcalde de Comondú. Para muchos priistas, Covarrubias llega con fuertes cargas de ilegitimidad debido, especialmente, a las sospechosas y fantásticas urnas de Comondú que nunca se explicaron bien a bien y que, a la postre, fue la ventaja con la que desplazó a Ricardo Barroso del primer lugar en la elección constitucional.

En el PRI, se iniciará una fuerte competencia al interior, básicamente entre las dos revelaciones de los últimos años: Ricardo Barroso y Estela Ponce, cada uno desde posiciones diferentes, con estilos distintos tendrán que mantenerse vigentes en el ánimo del electorado; en medio de esta lucha, la oposición al PAN y a Covarrubias resulta una buena manera de conseguir visibilidad pública; pegarle a Covarrubias, además de pregonar su capacidades frente a las supuestas deficiencias del PAN y los panistas, una controversia que, en el terreno nacional, tiende a hacerse más encarnizada, a medida que avanza la definición por la presidencia de la República. Para el PRD y asociados, no solo por el olímpico desprecio a esos partidos, sino por las explicaciones postreras que se han dado respecto a la gestión de la candidatura de Covarrubias. Una candidatura de estado –gestada en la presidencia- con la contribución de las dirigencias del PAN y el PRD, es decir, una reprochable manera de competencia electoral que dejó al PRD en el tercer lugar, en el desempleo y en el autismo político.

Si bien es cierto que solo queda un remedo de lo que fue el PRD, también es cierto que, ya sin las prerrogativas, sin el poder y sin recursos, el PRD tenderá a la depuración de sus cuadros. Ya ha habido un buen trasvase de oportunistas que han pasado del PRD al PAN, de tal manera que, es posible que los viejos perredistas, la izquierda genuina, se haga cargo ahora de la izquierda y empiece un arremetida crítica y combativa de un PRD que, convertido en movimiento social, se encuentra mucho más cómodo que en el gobierno, mucho más, contra las fuerzas de la derecha, representada, ahora, por Covarrubias y el PAN.

Epílogo. Marcos Covarrubias no las tiene todas consigo. Una andanada de problemas mayores le esperan apenas traspase los umbrales del llamado Palacio de Cantera. El propio Covarrubias, con su muy escasa experiencia política y administrativa ya representa un hándicap en contra. La única defensa contra la inexperiencia es la asesoría de los expertos y la selección de los mas cercanos colaboradores con parámetros de excelencia. Es decir, no se puede dar el lujo de gobernar con amigos, compadres o correligionarios solo porque lo son.

De entrada se encuentra con la entrega- recepción de un gobierno que se percibe como omiso y poco transparente. El problema consiste en que, si no hay resultados satisfactorios para una población que pide cuentas claras, en algunos casos, franco linchamiento, se estará confirmando, para muchos, la teoría del plan B que tanto se emitió por aquí y por allá, durante el periodo electoral. Asunto que disminuye y despersonaliza la figura del gobernador.

No tiene mucho tiempo, son solo 4 años y medio en los que tendrá que demostrar de que puede con la responsabilidad y sobre todo, explicar, con su ejercicio de gobierno, con hechos concretos, medibles y comprobables, cuál era ese cambio que propagaba cuando se convertía –en mítines, reuniones, entrevistas, debates- en intérprete de los deseos de las mayorías.

miércoles, 17 de marzo de 2010

LA FOTOGRAFIA

INTRODUCCION. Que una imagen dicen más que mil palabras, solo es cierto, si quien la observa, además posee las mil palabras, quizás lo que se trata de decir es que una imagen nos da una percepción instantánea, afectiva, sensorial, después quizás el análisis, el razonamiento producirá, probablemente, las mil palabras. Mas de mil en la fotografía que el Gobernador Narciso Agúndez se ha tomado junto al Secretario General de Gobierno, rodeado de Rodimiro Amaya Téllez, expriista ex senador del PRD y ex candidato del PRI a la gubernatura; Manuel Salgado Amador ex priista, ex petista, ex diputado federal del Partido Verde; Víctor Manuel Guluarte Castro, ex priista, exdiputado local, ex secretario general de gobierno, ex alcalde de La Paz por el PRD y hoy dirigente del Partido Nueva Alianza; Alfredo Porras Domínguez ex priista, ex alcalde de La Paz por el PRD, ex candidato del PT a la gubernatura y actualmente director del COBACH y Ricardo Gerardo Higuera, ex priista, ex senador por el PRD y hoy empleado del gobierno del Distrito Federal.


Dicha fotografía colada a los medios es evidente que tiene una intención, una intención que no se atreve a decir su nombre, porque lo que se cuela es la imagen. Ningún comunicado, ningún manifiesto, ninguna declaración importante, reveladora, significativa, de la famosa reunión. Todo parece indicar que la mesa estaba dispuesta, el fotógrafo apostado detrás del tripié, arribaron anfitriones e invitados, apenas normalizaron su respiración cuando el fotógrafo les estaba acechando. Después, la luz del flash. Hizo dos, tres; diez, veinte tomas; aquí se quebró una taza y cada quien por donde vino. Alguien con la aprobación del interesado, decidió cual era la toma idónea que adornaría primeras planas.
Desde luego no se habló de una reunión agendada del Gobernador; mucho menos de un propósito, un objetivo. Las posteriores declaraciones de los aludidos, harían más oscura la intención de la fotografía. El gobernador tomó parte de su tiempo para hacer política – política; algo deseaba demostrar: ¿músculo? ¿Capacidad de conciliación? ¿Billetes? – alguien dijo “ninguno de los que estaban ahí van a esa reunión si no hay un estipendio monetario- Por cualquier razón, es obvio que había un mensaje que el ciudadano tiene que descifrar, porque los políticos, los que están en el ajo, seguramente lo saben bien y si no, que se despidan del oficio. Pero los ciudadanos de a pie, lo que no entendemos el lenguaje cifrado de estos expertos semiólogos, tenemos que hacer un ejercicio metodológico para acceder a las señales políticas tan claras para ellos, tan indefinidas para el común de los mortales.

En el afán de tratar de desenredar el pavoroso asunto de la fotografía con las artes deductivas del método Sherlock, habría que hacer, primero, un análisis ocular de los personajes de marras, especialmente, los antecedentes y características que los asemejan: a). Pertenecieron al PRI; b). Llegaron liderados por Cota Montaño al gobierno de Baja California Sur en 1999; c). Ocuparon algún puesto relevante en el gobierno que encabezó LCM; d). En su momento, tuvieron algún tipo de altercado, retaron al patriarca; d). Todos perdieron; e). Desde que salieron del círculo íntimo de Leonel Cota han andado dando bandazos por aquí y por allá.

Por lo que se deduce que el objeto de sus desventuras políticas es Leonel Cota. Los invitados a posar con el Gobernador y su mano derecha se encuentran, si no en el ostracismo, en puestos de segunda, de tercera quizás; otros, sin representación de ningún tipo; otros, en partidos marginales, muy lejos del aura de político exitoso y de las glorias que alguna vez disfrutaron.

Al final, las declaraciones bien podrían engrosar las páginas de la Historia Universal de la Infamia: “… Creo que los que nos dedicamos a la política no tenemos por qué, aunque estemos en trincheras diferentes, no ir a una plática. Esto no modifica en nada nuestra manera de pensar y sobre todo, que es lo que queremos para BCS”; otro diría: “A mí me invitó el gobernador Narciso Agúndez, fue una reunión de ex compañeros en la política algunos de ellos (sic) y con gusto estuve ahí, pero no fue más que eso”. Por su parte el gobernador declaró que no fue más que “un encuentro de amigos”, “un encuentro constructivo…”

No soltaron prenda, declararon como políticos… de viejo cuño. Tales actitudes dejan libre curso a la imaginación popular que no deglute tan fácilmente que se reunieron a una charla cualquiera donde el tiempo, la familia, el futbol, el precio del tomate, el último de pepito, son el centro de la conversación. Declaraciones sin utilidad para llegar a una conclusión válida, porque de lo que se trataba era de mostrar una imagen, un mensaje directo al sensorio.

LA FOTOGRAFÍA. La fotografía, por lo tanto, es el único indicio, el único material sensible para avanzar en la interpretación del momento político y de sus posibles consecuencias.
El encuentro tuvo lugar en la Terraza del Hotel Perla, un espacio abierto, harto visitado, es decir, pretendían la exposición pública. El fondo de la foto es el mural que se encuentra en el ala poniente del salón, muy regionalista -muy sudca- por cierto, una visión estilizada de las misteriosas pinturas rupestres del norte del estado; en el plano medio se encuentran las mesas provistas de café; sin platos ni pitanza, es decir, fue una reunión rápida, quizás solo para la foto.
El humor general es elevado, el talante es de satisfacción, goce, optimismo. El gesto que domina es la risa: la de Porras es de euforia mientras la de Higuera es risa contenida, quizás hasta forzada; Amaya y Guluarte se muestran realmente contentos, felices de haber sido convocados; la de Salgado es apocada, apenas asoma los dientes. El gobernador esboza una sonrisa sardónica, quizás mordaz, seguro de si mismo y, quien domina el panorama, Luis A. Díaz festeja el momento enseñando toda la dentadura, la risa es benévola, condescendiente. Se encuentra en la cabecera de la mesa y es el único que no comparte las características de los invitados, para muchos, el delfín en quien tiene puestas las esperanzas el régimen actual.

Luis A Díaz no solo está clocado en la cabecera, es el centro de la fotografía, es el único de frente a la cámara, el resto –incluso el Gobernador-, se encuentran de perfil. Es el único que ve a la cámara. Es además, el único de ellos que tiene aspiraciones políticas inmediatas y con cierta probabilidad de éxito. Luego entonces: 1. El encuentro del gobernador y su secretario general de gobierno es con personajes que en algún momento estuvieron en lo alto de la ola; 2. Todos los invitados andan escasos de reflectores políticos, escasos también de actividad política significativa; 3. Necesitan un asidero, algo que los salve del olvido público que bien puede ser el apoyo a Luis Armando Díaz para pre y campaña política; 4. NAM y LAD saben que dichos personajes, ante la indigencia política en que se encuentran, son vulnerables a casi cualquier promesa ante el eventual triunfo de Luis A. Díaz.

ENVÍO Y MENSAJE. Falta por develar a quien va dirigida la foto y los gestos que ella contiene. Si se toma en cuenta que una simple charla de amigos sale en la primera plana de un periódico, que es tomada en un lugar público con el evidente deseo que se supiera que hay camaradería entre antiguos compañeros de partido, mientras que los anfitriones están a punto de chocar con un patriarca diezmado y sin los bríos del 99, el mensaje va directo a Leonel Cota.

El publico general ya no se sorprende de que Guluarte, Porrras, Amaya, etc. se cambien de partido o de lealtades, lo han hecho tantas veces que una más, ni se notaría. Tampoco es algo que les preocupe mientras puedan mantenerse en el candelero. Si el denominador común que resalta es la ruptura con Leonel Cota que está, de nuevo en pie de lucha electoral en un ríspido estira y afloja con el Gobernador, es evidente que el mensaje va dirigido a quien alguna vez fue su líder y gran timonel, quien a su vez, ya se ha pronunciado contra la candidatura de Luis A. Díaz, ha fustigado el uso de calcomanías con pretensiones subliminales, ha culpado al Secretario General de instigar las invasiones de tierras y de proteger a los invasores. Ha hecho causa común con el Presidente Municipal de Los Cabos a punto de ruptura con el Gobierno Estatal.

También está dirigido hacia los otros partidos, que en su afán aliancista, bien pudieran formar un bloque contra un emisario del pasado como pudiera ser Leonel Cota, que hoy por hoy, es la única amenaza al grupo que ostenta el poder en BCS.

La fotografía de marras, es, en resumen la suma de todos los rencores que tales personajes
fueron acumulando contra LCM y de los resentimientos que Leonel Cota fue capaz de provocar a lo largo de una década.

MANERA DE HACER POLÍTICA. Quizás lo más importante de la fotografía es que representa toda una manera de hacer política de una generación de políticos prácticos, reactivos; sin ideología, sin convicciones, cuya educación política procede del viejo –del más viejo- PRI, el de los guiños, las señales, las reglas no escritas; políticos abusados y adiestrados para entender la “línea” y con quien hay que estar en ciertos momentos y circunstancias. Al PRI en BCS, solo podía derrotarlo el PRI.

Poseen muy pocas luces intelectuales: ninguno ha sido profesor universitario, ninguno ha escrito, al menos, un libelo acerca de su actividad política o alguna reflexión acerca de los problemas de BCS; no se les ve en coloquios ni en actos académicos. Ninguno ha dictado alguna vez una conferencia, no son capaces de exponer sus opiniones en algún recinto escolar de alto nivel. Sus escasos méritos académicos son dudosos, al igual que sus títulos universitarios; si acuden a la universidad o a una escuela de educación media es para hacer política, van en busca de un botín; sus actos públicos buscan el aplauso, desprecian la crítica, la consideran obra de sus enemigos.

Lo primero que hicieron cuando llegaron al poder en 1999 fue desaparecer la crítica; se hicieron de periódicos y de cadenas de radio y TV para echarse loas.

Sus contribuciones a la comprensión de la identidad, de la cultura sudcaliforniana son nulas, sus dichos son discursos de ocasión, ocurrencias, puyas; palabras como democracia son ornamentos comunes y la utilizan sin ton ni son
Obedecen –ya lo han demostrado- a sus apetitos del momento, responden con pataletas cuando no les conceden lo que creen merecer y así, muy dignos, abandonan el barco para prestar sus servicios en otro. Tienen más espíritu de grupo pequeño, de pandilla, por eso siempre tienen problemas con los parientes y allegados que colocan en puestos para los que no tienen capacidad. Sin embargo, lo más peligroso no es la indigencia intelectual, ni el espíritu sectario, ni sus holgadas convicciones, son los afanes patrimonialistas, la idea que el dinero lo consigue todo y el viejo apotegma de que el político pobre es un pobre político.
¿RUPTURA?. Aun así, con la fotografía tan provocativa, no parece que Leonel Cota, al menos en público, acuse de recibo. El panorama para Cota Montaño no ha sido, quizás el que imaginó cuando fundó el FDS. Después de un arranque de caballo ganador –metáfora ad hoc- los bríos de FDS parecen opacos, fláccidos y con escasa vida. El discurso guerrero que inauguró el FDS se ha apagado y en el menor de los casos, el FDS y Leonel Cota velan armas para la ofensiva de mediano plazo o para la negociación.
Por lo pronto, quizás las declaraciones más fuertes de Leonel no han sido contra el Gobernador, pero si para su delfín –LAD- como si Narciso Agúndez fuera totalmente ajeno a estos asuntos.

De parte del gobernador, ninguna declaración frontal contra LCM, solo gestos como el de la fotografía en la que se encuentran los distinguidos caballeros con su costal de rencores y que representa una clara afrenta al liderazgo, cada vez más cuestionado de Cota Montaño

Esta brecha, este espacio es quizás la posibilidad de la negociación. Por un lado puede ser Luis A. Díaz la carne de cañón, un “tírale al negro” provisional que permita la siguiente movida; por el otro, el deseo de que Rosa Delia encabece al PRD en su búsqueda de la gubernatura. Está claro el rechazo a una u otra opción por parte de los interesados. Es muy probable que la fotografía represente uno de esos escarceos que precede a la negociación.

Sin embargo, el FDS y el propio Cota Montaño ha sido aislado por los medios de comunicación, incluso los medios que en sus días de poder omnímodo comían de su mano. Es evidente que hay una ofensiva desde elevadas instancias para ignorar en los medios más conocidos los actos del FDS, un signo ominoso para LCM por lo que significa en términos de propaganda, pero mas aun en términos de estima y capacidad de liderazgo, puesto que buena parte del entramado medios-gobierno que han caminado de la mano, fue el propio LCM quien lo construyó. Como Frankenstein, hoy se vuelven contra su creador.

De seguir en ese tobogán descendente, para el FDS y LCM se habrá cerrado la brecha de la negociación y desde el gobierno se impondrá la línea sucesoria de Luis A. Díaz. Ante la apariencia del león que ha perdido la melena, los intereses cabeños y la “continuidad” estarán dominando el panorama y la forma de seleccionar al candidato –hasta hoy, la mayor y frecuente reivindicación del FDS- se impondrá desde lo alto. La patente debilidad exhibida por el Frente y su líder deja vía libre al PRD para seleccionar la forma de escoger al candidato. Es esta impotencia aparente la que permite la fotografía donde los depositarios del mensaje deberán comprender que los sujetos ahí expuestos por Narciso Agúndez y Luis A. Díaz son tipos de cuidado; que han olido presa y aunque el olfato puede ser trastornado por los rencores, hoy en día nada tienen que perder y mucho que ganar si al Gobernador finalmente le salen las cuentas que permita rechazar negociaciones con el FDS, irse por la libre e imponer a su candidato.
Así, la próxima fotografía será de risa loca, exultante, despatarrada.